Mostrando entradas con la etiqueta halloween. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta halloween. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El plan de los vampiros

Autor: Daniel Rodríguez Codes

Era una noche fría y tormentosa. Caían rayos de todos los tamaños que hacían temblar las paredes del castillo del Conde Trutosky, el vampiro más temido del mundo de los monstruos. Trutosky era muy alto y delgado, con pelo negro y brillante, ojos enrojecidos y unos grandes y afilados colmillos chupasangre.

Era tan temido que nadie se atrevía a pasar a menos de un kilómetro de distancia de su castillo. Existían unas leyendas horribles y espantosas acerca de él.. Una de ellas contaba que el Conde vio a un pequeño zombi pisando su jardín, le mordió en el cuello y ahora cuelga del árbol más alto del mundo de los monstruos, llamado Prinbucoland.
Aquella noche alguien llamó a su puerta. El Conde le abrió, extrañado. Era su primo, el Conde Drácula, que había ido a visitarle para proponerle un maléfico plan. Drácula dijo:
-Primo, he pensado que con nuestros poderes, podemos hipnotizar a todos los monstruos para que nos obedezcan y así nos ayuden a dominar todo el mundo.
-Me parece una magnífica idea –respondió Trutosky- Así podremos ir a meterle miedo a todos los niños y chuparles la sangre.

Así lo hicieron, hipnotizaron a Frankenstein, la niña del exorcista, el Hombre Lobo, la Momia, Fredy Krueger y muchos más. Sólo uno se resistió y no pudo ser hipnotizado porque era ciego y no podía ver la mirada de los vampiros. Era un cíclope al que Ulises le quemó su único ojo. Como el cíclope le tenía manía a los vampiros, decidió salvar al planeta. Le informó a los humanos de lo que iba a pasar y estos le dijeron que los vampiros temen a los ajos, así que se apoderó de todos los ajos que pudo y los echó por la chimenea del castillo de Trutosky y Drácula. Los vampiros se murieron y el Cíclope despertó a todos los monstruos, que mataron al resto de vampiros que existían.

Así que si tus padres te dicen que como no te duermas vendrá un vampiro a comerte, dile que eso es mentira, porque a los vampiros los mató un cíclope.

martes, 6 de noviembre de 2012

¿Qué pasó con la historia de Sara?

Autora: Andrea Rodríguez Reina

Hoy es la noche de Halloween, mi amiga Sara se va a quedar en mi casa a dormir,le dije a Sara ¿vamos a contar historias de miedo? Y Sara contestó: ¡vale juguemos, pero yo empiezo!

Había una vez en un pueblo una casa tenebrosa, un grupo de niños llamaron a la puerta y la gran puerta se abrió sola, los niños entraron temblando de miedo y se metieron en una habitación, uno de ellos pisó una madera y al pisar se rompió el suelo y cayó en un agujero oscuro, todos los niños corrieron hacia la puerta y se cerró sola de repente.

Los niños aterrorizados empezaron a gritar ¡socorro,socorro!, había sombras que pasaban de un lado a otro de la casa, los niños corrieron hasta tropezar y caer en el mismo agujero en que cayó su amigo. Alli habia un pasadizo escalofriante lleno de esqueletos y trampas, quien pudiera atravesar ese pasadizo salvando las trampas sobreviviría y el que no lo lograra quedaría sepultado para siempre como todos esos esqueletos.

Los niños lucharon con todas sus fuerzas por sobrevivir a aquella experiencia aterradora en la que el sueño nos venció a Sara y a mi, y no pude saber el final de esta historia.
A la mañana siguiente Sara ya no se acordaba de nada, por lo que quiero pensar que todos fueron salvados de aquella terrorífica mansión.

La leyenda del convento de frailes

Autora: Lucía Morente Vargas

Se acercaba Halloween y Lucas y todos sus amigos parten camino hacia el campo de Perico, el cual tiene una leyenda. A Lucas le encanta contar historias de miedo así que esta noche contará la leyenda del campo de Perico. Lucas empezó a contar la leyenda:

Se dice que hace muchos, muchos siglos este lugar era un convento de frailes y a todas las personas que llamaban a sus puertas pidiendo ayuda, ya fueran hombres, mujeres, niños o ancianos, les hacían pasar ofreciéndole caridad. Cuentan que todo aquel que entraba nunca más volvía a salir, desaparecía para la eternidad.

Pasaron años y siglos y las gentes del lugar decían que en el convento ya deshabitado oían ruidos de cadenas arrastradas por el suelo, también gritos de terror. Dicen que estaba habitado por personas del más allá. En el año 1953 lo derrumbaron para hacer una casa, en el año 1999 lo deshabitaron y cuenta la leyenda que al ser destruido encontraron cientos y cientos de restos humanos de hombres, mujeres, niños y ancianos.

Lucas y sus amigos quisieron entrar, pegaron a la puerta, la puerta se abrió sola,y al entrar a la casa abandonada se escuchaban el arrastrar de las cadenas y los gritos de terror. Ellos se metían más adentro de las entrañas de la casa, entonces el arrastrar de las cadenas y los gritos de terror se oían cada vez más fuerte, al final del pasillo había una puerta desconchada y arañada como si la hubieran arañado lobos, la puerta no tenía cerradura.

Cuando abrieron la puerta se encontraron a todo tipo de monstruos, pero resultaba que los monstruos eran buenos, solo estaban escuchando música rock, claro su música de rock era los gritos terroríficos, y el arrastrar de las cadenas era una chica que la habían matado ahogándola con cadenas y Lucas y sus amigos se unieron a la fiesta de Halloween.

La casa encantada

Autora: Elena García Barranco


Había una vez una casa que se decía que estaba encantada. Unos niños muy gamberros les dijeron a un grupo de niños nuevos que entraran a esa casa por Halloween, para que ellos los grabaran en video mientras que le gastaban una broma.
Entonces el 31 de octubre entraron a esa casa y ellos empezaron a gastarles bromas y los niños salieron gritando y asustados.
Y entonces invocaron al fantasma sin darse cuenta y él estaba planeando la manera de vengarse por entrar a su casa. Entonces empezó a hacer ruido y a aparecer por las esquinas. Y al salir el fantasma dijo: NO VOLVAIS.

Pero claro los otros niños fueron a ver lo que tanto susto les dio. Y ellos también imvocaron al fantasma y él le contó que se murió porque un gato poseído por el demonio lo llevó hasta un barranco y ahí acabó su historia y entonces entre el fantasma y los niños le dieron una buena lección a aquellos niños y los grabaron en video y lo pusieron en el colegio.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La leyenda del caballero oscuro

Autor: Daniel J. Vega Herrero

Érase una vez un niño que estaba malo, un día su abuelo fue visitarlo para contarle una historia de aventuras que la había pasado de pequeño (al abuelo). La historia decía así:

Hace muchos, muchos años en una aldea germánica vivía un campesino llamado Pedromingo. Este aldeano tenía una doble personalidad, era un caballero oscuro. Eran muy conocidos por sus crueles maldades. A Pedromingo le pagaba la reina/bruja Luisa y el rey Luis XIV, nacidos en Múnich. Era un campesino bastante simpático, pero hace mucho tiempo la reina le echó una poción contraria que le convertiría en todo lo contrario a lo, que es decir, que se hizo muy antipático. La poción se rompería si besaba a una niña atrapada. A los 2 días salió a buscarla y vio la casa de los enanos sus amigos, vio la casa de Hansel y Gretell.
Al día de salir vio una torre con una ventana y un clavo. Hace una semana leyó el libro de RAPUNZEL.
Recordó las palabras mágicas y dijo:

Rapunzel,bonita
deja caer tu trencita.

Entonces cayó una gran melena rubia y trepó por la pared de ladrillos y nada más verse, Rapunzel cogió la ametrelladora y lo mató. Luego llegó la bruja y le dijo que por qué había sangre en la cabina, no sabía qué responder y se cortó las venas.

Una pesadilla hecha realidad

Autor: Francisco Martínez González

Érase una vez, un niño llamado Francisco. Tenía 11 años para 12. Era el mayor de su clase. Él tenía muchas pesadillas, tantas que había noches que ni dormía; bueno a lo que iba, un día soñó que una legión de zombies y arañas mutantes atacaban la Tierra. Cuando se despertó creyó que era un día normal pero cuando miró por la ventana...
¡HABÍA UN MONTONAZO DE ZOMBIES Y ARAÑAS MUTANTES!

-No, no, no, esto no puede estar pasando- dice Francisco asustado.

Por suerte tenía al lado de su casa una tienda de armas con un montón de armas diferentes: escopetas, rifles, AK47, revólveres, uzis, etc.
Tenía tantas armas porque la tienda era ilegal y estaba muy bien camuflada por lo que la policía nunca los pillaba.

-Bueno al menos he tenido suerte- afirma Francisco alegre- venga, vamos a la tienda.

Pero aun así tenía miedo por dos motivos:
1º No sabía si era de verdad o era un sueño.
2º No sabía cómo pararlo (si era un sueño, claro).

De pronto se desmayó antes de ir a la tienda.
En el sueño apareció un destello de luz que le dijo:

-Francisco, tienes que ser fuerte y valiente y salir de esa pesadilla.

-¿Y tú quién eres?- preguntó Francisco.

-Yo soy...-
Pero no le dio tiempo a terminar la frase.

Cuando llegó a la tienda cogió una especie de chaleco en el que podía llevar muchas armas y balas y claro, de las armas que más llevaba eran pistolas y revólveres, porque armas grandes como escopetas no las podía sujetar.

Pero cuando menos se lo esperaba, apareció una tarántula de 5m y un zombie con motosierra. Por suerte escuchó un ruido antes y ya estaba preparado.

Salieron los dos enemigos y pum, pum, pum.
Los zombies oyeron los disparos y Francisco luchó por su vida pero los zombies lo atraparon y
ÑAM ÑAM



Pero Francisco se despertó y de pronto escuchó

-Francisco, tienes que ser fuerte y valiente y salir de esa pesadilla.

Y resultó que era su madre.

-¿Habrá sido un sueño o habrá sido de verdad?

Y cuando nadie se lo esperaba la madre se da la vuelta y se ve como un zombie.

¿FIN?



Halloween Town

Autora: Clara Peral Navas

Todo ocurrió el día del 31 de Octubre. Yo estaba desesperada porque no tenía disfraz para la fiesta de Halloween. El otro día mi madre dijo que me había comprado el mejor traje del mundo. Y claro, ¿cómo no iba a ir a por él enseguida? Me dijo que estaba en el tinte y yo le respondí que iría a por él. Entonces me encaminé a la lavandería, y cuando llegué llena de ilusión vi a un hombre con una cicatriz en vez de al lavandero que nos atiende. Entonces me di cuenta de que el lavandero estaba en el suelo y además, ¡tenía un cuchillo clavado! El hombre con la cicatriz me dijo que le siguiera y yo eché a correr, pero, para mi suerte, averigüé que el hombre de la cicatríz tenía un amiguito ¿Cómo lo descubrí? Mejor no lo sepáis.

 En fin, que iba caminando por la calle con un cuchillo en mi espalda, ¡Y la gente no se dio ni cuenta¡ O a lo mejor no querían ayudarme. Bueno, la cuestión es que esos tipos me habían llevado hasta un callejón, hasta una puerta con un diseño horroroso, tendría al menos unos 50 años. Entonces esos monstruos me metieron dentro de la puerta y todo se me volvió borroso y caí en un profundo sueño.

Cuando desperté estaba en una especie de cuneta rodeada de monstruos, brujas, esqueletos, momias, vampiros...¡Y todo tipo de monstruos! Entonces un pequeño vampirito me dijo que le siguiera, yo había oído que los vampiros pequeños no tenían colmillos así que le seguí. El pequeñín me dijo con voz suave que me habían estado esperando todos. Yo, por supuesto, estaba aterrorizada. El monstruo me condujo hasta una sala llena de amuletos, pergaminos, mapas... Entre todo aquel extraño decorado había una pantalla de madera, que aún siendo de aquel material emitía imágenes. En la pantalla se podía ver una casa que me resultaba familiar, y entonces me di cuenta de que era mi casa. Le pregunté al vampiro que por qué salía mi casa y me dijo que estaba en “Halloween Town” Y me empezó a contar una especie de leyenda:
Hace mucho tiempo había 2 clanes, los humanos y los monstruos. En aquellos tiempos los clanes vivíamos en armonía. Un día el clan de los humanos pidió la guerra, pero su jefe lo negó y los integrantes estaban tan enfadados que asesinaron a su líder, y cuenta la leyenda que el último deseo del pobre hombre fue tener una hija.

Yo le dije al vampiro que yo no tenía padre y entonces él me dijo que si me acordaba de los tipos que me secuestraron, yo le dije que era imposible olvidarlo, ya que estuve muy asustada. Él me dijo que esos hombres eran del clan de los humanos y que yo era la hija del hombre al que mataron y que sus amigos me habían salvado de esos dos gorilas, él me preguntó mi nombre, y yo le dije que me llamaba Sombra El vampiro me dijo que tendría que quedarme allí para siempre, yo accedí. Lo sé, pensaréis que si no echaré de menos a mis amigos del cole, a mi casa... Pues no, además me prometieron que hoy mismo traerán a mi madre. Bueno, será mejor que termine de deshacer mi maleta que hoy viene mi madre. Adiós. Y recordad: Si queréis comprar algún disfraz el mismo día... ¡¡ Buena suerte!!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Desperté

Autora: Carmen Ariza Buforn

Desperté, me encontraba en una cama no muy cómoda. Estaba en un lugar muy frio. Me incorporé en la cama, puse un pie en el suelo y sentí cómo un escalofrió recorrió rápidamente mi cuerpo. Tenía los pies descalzos. El suelo era de mármol blanco. Me puse en pie y caminé unos cuantos pasos, miré a mi alrededor: solo había una vitrina con unos cuantos libros, una mesa y una silla. Le eché un vistazo a los libros, había unos doce o trece, los cogí poco a poco y los fui poniendo en el suelo, junto a la mesa. Me senté en la silla y cogí el primer libro. Antes de abrirlo le sacudí el polvo, luego, justo cuando fui a mirar el título, escuché un ruido. No os mentiré, tenía mucho miedo. Pensé que no era nada y seguí mirando el libro, pero pasó lo mismo. Decidí dejar el libro para más tarde y centrarme en la persona o la cosa que producía esos ruidos. Miré por toda la habitación pero no conseguí descubrir nada. Así que pensé que tendría que salir para averiguar qué los producía. Luego me di cuenta de que la habitación no tenía puerta. Al principio esto me pareció extraño, pero no mucho, luego pensé que si no había puerta no podría haber entrado. Pensé y pensé, al final se me ocurrieron un montón de ideas raras, pero recordé una película de misterio en la que al protagonista le pasaba algo parecido. Cogí los libros de nuevo y los coloqué en la estantería, uno a uno los fui pulsando, tocando y sacando hasta que al fin la estantería se movió (sin yo tocarla) y abrió un pasadizo secreto.

Las paredes eran de piedra y nada lujosas, la unión de la pared con el suelo estaba cubierta de moho. Di un pasito, en cuanto mi pie descalzo tocó el suelo sentí una sensación indescriptible. Estaba oscuro, pero cada 10 metros aproximadamente había unas velas que colgaban de las paredes, cogí una para alumbrar bien mi camino. Me adentré en las profundidades del pasadizo, todo era muy tétrico. Tenía mucho miedo. Caminé un rato más hasta que las paredes del cobertizo se acabaron, había una enorme puerta de más de dos metros, era de roble y tenía un pomo dorado. Estuve un rato pensando si abrir la puerta o no. Decidí abrirla.

Dentro había una mesa muy grande con 12 sillas, una chimenea, y montones de libros. En esta sala no me pasa lo mismo que en los sitios anteriores, cuando mi pie tocaba el suelo lo que sentía era cálido y acogedor. Era como una biblioteca muy, muy grande. Estuve dando vueltas por la sala un buen rato. Mientras miraba la chimenea sentí un aire cálido en mi nuca. Me giré. Vi algo inesperado, era un... un... vampiro. Lo miré a los ojos, eran rojos, tenía la tez pálida y firme. Tras él había 10 personas, o cosas (no sé exactamente lo que eran). Un hombre-lobo, un señor con la cara quemada y unas garras, un tipo verde con cicatrices, una niña diabólica muy borde, un muñeco asesino, un señor con una máscara blanca con las mejillas de círculos rojos, un fantasma, una momia, un zombi y un señor con un saco.

El vampiro me dijo:
-Te estábamos esperando. Toma asiento y tranquilízate, no te vamos a hacer nada, cálmate, estas a salvo.
Tomé asiento y empezó el vampiro a explicarme lo que ocurría:
-Ya sé que estás nerviosa, pero no tienes por qué estarlo. Te hemos traído hasta aquí porque has sido la elegida, espera, te lo explicaré todo.
-Somos los personajes más terroríficos de películas, cuentos, leyendas... Te presentaré a todos. Yo soy el conde Drácula, este de aquí es el hombre lobo, ese es Freddy Krueger, aquel es Frankenstein, también está Regan, Chucky, Saw, un fantasma, una momia, un zombi y este es el hombre del saco. Todos los 31 de octubre elegimos a alguien para que se una a nosotros, y esta vez te ha tocado a ti. Elegimos a tres personas, las pusimos a cada una en una habitación igual que la tuya, y solo tú has sabido cómo salir. Oh, mira, ya casi son las 12, qué emoción, se acerca tu hora. A las doce en punto te convertiremos en una de nosotros.

Cuando el reloj marcó las doce todos se levantaron, unieron sus manos formando un círculo alrededor de mi. Empezaron a decir cosas, hechizos, maldiciones, deseos... Y de repente caí al suelo. No recuerdo nada más.

Abrí los ojos, me encontraba en la habitación en la que estaba al principio. Me notaba rara. Miré mis manos y estaban pálidas. Tenía mucha sed. Toqué el libro de antes y se abrió la estantería, me dirigí hacia la sala. Abrí la puerta y tras ella estaban todos. Le pregunté a Drácula si me podía dar un vaso de agua, dijo que sí pero que eso no calmaría mi sed.

-Ahora ya no eres una persona normal, eres una vampiresa. El agua no calma tu sed, tan solo la calma la sangre.
Me entregó una copa con un liquido color rojo, supongo que era sangre. Lo bebí y cuando lo hice noté como si llevara siglos sin beber nada.
-Y... ¿de quién es esta sangre?
Pregunté.
-Pues, ¿recuerdas las dos personas más que encerramos?, es suya.
Me respondió.
-¿Cómo?, ¿habéis matado a esas personas y a mí me habéis convertido en vampiresa? Estáis locos. Dejadme en paz, llevadme a mi casa.
Dije alterada.
-No podremos, y aunque lo hiciéramos tú tendrías que matar a otra gente para alimentarte o morirías de hambre.
Me dijo Drácula.
-Me da igual, prefiero morir que estar con unos monstruos.
Dije yo.
-Te recuerdo que tú también eres un monstruo.
Intervino el hombre lobo.

En ese momento se me pasaron muchas cosas por la mente, casi todas eran estupideces, pero decidí hacer lo peor de todo. Cogí un trozo de madera, lo partí de forma que quedaba un trozo puntiagudo y con todas mis fuerzas me lo clavé en el corazón. Sentí el dolor más fuerte de toda mi vida.

Esta es la historia de mi vida. Pero debéis preguntaros una cosa, si yo estoy muerta... ¿cómo he escrito esta historia?



La granja encantada

Autora: Lucía Díaz Pérez

Hace exactamente veinte años, el día de Halloween, un granjero llamado Sr. Morrison (más conocido como el Sr. M), construyó su granja en un cementerio abandonado que ya nadie utilizaba, o al menos, eso pensaba todo el mundo...
Tres años después, el Sr. Morrison murió nadie sabe por qué, ya que él estaba en buen estado de salud y no sufría ningún dolor ni de espalda, ni de riñones... en resumen, el Sr. M estaba como una rosa.

El pobre hombre tenía poca familia, pero aún así todos quisieron heredar la granja a pesar de los rumores de que estuviera encantada.
Así, al día siguiente del funeral se celebró un juicio para saber quién se quedaría con la granja del Sr. M ya que no tenía heredero directo. Al final del juicio la granja se la quedó un pariente lejano del recién difunto señor.

Un par de años después (ni más ni menos) murió el dicho pariente.
Pero esta vez, al celebrar el juicio, nadie quiso quedarse con la granja por temor (esta vez sí) a los rumores de que estuviese encantada, y como ningún pariente la quería la pusieron en venta.

Al cabo de cuatro meses se la consiguieron vender al que hoy es dueño de la granja: Alfred Wildhouse, un hombre alto, rubio, de ojos grisáceos y de piel blanca como la nieve de la Antártida. La verdad es que no era muy listo el chaval, pero eso no era lo importante, porque a los familiares lo único que les importaba era librarse de aquella casa sin importarles lo que le pasara al que la tuviese. Eran un poco egoístas, sí.

Hoy es la noche de Halloween: 31 de Octubre. Llaman a la puerta de la granja, Alfred abre la puerta y... no hay nadie, se piensa que es una broma y cierra la puerta. Pasa un rato. Vuelven a llamar, abre la puerta y tampoco hay nadie. Esta vez, sale a la calle a ver si hay alguien que le esté tomando el pelo y no ve a nadie, un poco asustado va a entrar en la casa, pero esta vez la puerta está cerrada. Estaba encerrado allí fuera, solo, asustado y gritando:
-¿Hay alguien ahí?
Pero nunca respondía nadie. La verdad es que empezaba a asustarse, así que fue corriendo a coger el coche pero ya era tarde, se lo habían robado.
-Vale, esto ya no tiene gracia, si esto es porque no he comprado caramelos para Halloween lo siento, es que vivo muy apartado de la ciudad y pocas veces voy, así que, sea quien sea el que esté gastando esta broma, lo siento mucho- decía ya desesperado Alfred.

De repente, de entre las sombras, salió un fantasma con la silueta perfecta del Sr. M, difunto señor de la granja de hará unos veinte años.
-¿Qui... qui... quién eres?- tartamudeó Alfred.
-Pues, ¿quién cree usted que soy?, yo soy el Sr. Morrison, antiguo dueño de la granja.
-¿Pe... pe... pero usted no esta... esta... estaba muerto?
-Sí, pero soy un fantasma, o simplemente fruto de tu imaginación, pero lo más probable es que sea fruto de tu imaginación, pero va a ser que no.
Alfred estaba tan asustado que se desmayó.

Un tiempo indeterminado después se despertó dentro de una habitación extraña, estaba rodeado de gente, pero no sabía de quién, escuchaba voces, pero no se fijó en lo que decían, intentó abrir los ojos, pero al hacerlo se deslumbró por una luz blanca totalmente cegadora.

-Creo que se está despertando- murmuró alguien.
-Sí,eso creo yo también- dijo otro.
-¿Dónde estoy?- pronunció Alfred enderezándose.
-Pues estás en el sitio que te corresponde- explicó una mujer con un abrigo de piel.
-¿Queeeeeeé?- grito Alfred levantándose de un salto.
-Tranquilo, estás en tu país natal, Rusia- le dijo muy suavemente la mujer.
-¿Cómo he llegado hasta aquí?- preguntó el asustado hombre.
-Pues no lo sé, te encontré en el suelo tumbado, helado de frío.
-Entonces, todo lo de la granja, el fantasma y todo lo ocurrido, ¿ha sido un sueño?
-¿De qué me hablas, buen hombre?
-Nada, da igual, a lo mejor todo a sido un sueño.

Al final Alfred Wildhouse se quedó con esa mujer en Rusia, al poco tiempo se casaron y fueron felices ya que un tal Sr. M les vigilaba de cerca, pero claro, sin que ellos lo supieran ;)


Una mansión terrorífica

Autora: Ana Gómez Sierra

Hubo una vez en una casa terrorífica en la cual habitaban unos seres muy extraños. Por ejemplo: en el salón vivían unos zombis, en una de las habitaciones dormía la niña del exorcista, por los pasillos paseaba un hombre ensangrentado con una motosierra rompiendo todo lo que se encontraba a su alrededor, muebles, puertas, incluso personas. En el ático habitaban unas gemelas que se pasaban todo el día correteando de arriba abajo con las venas cortadas y esparciendo sangre por todos sitios, en la cocina habitaban unos monjes que se dedicaban a cocinar animales muertos. Desde la cocina había unas escaleras que llegaban hasta el sótano que, cómo no, habitaba el señor Drácula que dormía en un ataúd y le acompañaban sus amigos los murciélagos. En el jardín de la casa se encontraba una mascota, el hombre lobo, que se encargaba de despertar a todos los habitantes de la casa y también aullaba para decirles cuándo tenían que dormir.

En el cobertizo habitaba una viejecita que en realidad era una bruja y sus mascotas eran un gato negro y un cuervo. Esta viejecita también tenía una bola mágica que veía el exterior y leía el futuro. También las acompañantes de su casa eran las telarañas y las arañas, para hacer su fórmula: tenían ojos en botes de cristal, manos por encima de las estanterías, rabos de perro, sapos, ranas, tripas de animales y mucha sangre. De vez en cuando cogía su escoba, se daba un paseo por si le faltaba algún ingrediente. Cada 31 de octubre, salían fuera de la casa y después desaparecían hasta el año siguiente.

¿Truco o trato?

Halloween en Cantidalgoria

Autora: María Cortés Parada

En un país muy lejano surgía un pequeño pueblo en el que siempre era Halloween. Cantidalgoria era un pueblo que aunque era pequeño tenia muchos habitantes. Y, como ya sabéis, en todos los pueblos hay una persona que es ''especial'', en este caso, una joven muchacha de tan sólo 10 años.

Esta niña, también llamada Mortándiga, era la habitual ''abusona'' del pueblo. Un día por la noche...

- ¡Truco o trato!- gritaban ansiosos los niños.
- ¡Anda!, mirad quien está aquí- asistió Mortándiga.
- ¡Oh, no!- gritaban los niños
- Dadme vuestros caramelos- asistió Mortándiga.
- O o si no... qué?
- Si no me dais vuestros caramelos llamaré a vuestros padres y les diré que me estabais llamando a la puerta todo el rato y os castigarán, no de por vida, pero os castigarán.

Los niños le dieron los caramelos a Mortándiga. Pero cuando llegaron a su casa y sus padres les preguntaron a sus hijos que por qué no tenían caramelos en sus calabazas... estos no supieron qué contestar...

Al día siguiente todos los niños iban mirando las calles de Cantidalgoria con mucho cuidado de no toparse con Mortándiga para que en el colegio no les pegara.
Los padres, con cuidado de que los niños no les vieran, siguieron a sus hijos hasta el colegio y, muy cuidadosamente, les siguieron hasta sus clases donde se encontraba Mortándiga para pegar a los niños. Cuando los niños vieron a Mortándiga, iban disimulando para ver si no se daba cuenta de que estaban allí. Pero sí, se dio cuenta. Los padres vieron a Mortándiga pegar a sus hijos y la denunciaron a la policía. Más tarde, cuando ya no estaba, los niños iban despreocupados por la calle, sin nada de qué preocuparse.


Halloween

Autora: Nadia Timonet Bellido

Una noche, en mi casa, me desperté porque no podía dormir, fui a la cocina para saludar a mi hámster. Metí mi dedo en la jaula para tocarlo y derepente algo me arrancó el dedo, miré en la jaula y vi a mi hámster, se volvió de color verde y con los ojos rojos e inyectados en sangre.

Me asusté mucho y fi a avisar a mis padres que estaban durmiendo. Cuando llegué al cuarto de mis padres todo estaba lleno de sangre y ellos estaban muertos. Decidí huir de casa con mi perro que por suerte no estaba muerto. Fui a mi cuarto y cogí toda mi ropa, comida y recogí a mi perro y nos fuimos de casa.


Se hizo de día y no habíamos dormido nada, estábamos muy cansados. Cuando llegué a la casa de la vecina y pegué a la puerta, ella me abrió, yo le conté todo lo que me había pasado y ella nos adoptó y nos lo pasamos muy bien.

Zombies

Autor: Manuel Castillo Sancho

Éranse unas cuantas de veces los días 31 de Octubre. De los suelos salían unas personas extrañas, eran los suelos de los cementerios, una especie de monstruos con la cara verde, sangre por el cuerpo y los brazos alzados como palos. Esa vez vi a mi vecino, el anciano que había muerto hace ya unos años y dije:
-Yo necesito un psicólogo.

Al siguiente día fui y no estaba. Lo que hice fue llamar a mi madre y no contestó, colgué y de repente estaba acorralado de ZOMBIES!!!!!

Empecé a correr como un poseso y me metí en mi casa, estaba a salvo, pero de repente, ¡pum! se reventó la puerta, cogí mi mazo y me inflé a palazos pero por desgracia os cuento esto porque estoy escondido para que no me pillen.



sábado, 3 de noviembre de 2012

Fiesta de Halloween

Autora: Marta Castillo Rueda

En una ciudad de Estados Unidos, exactamente Los Ángeles, vivía una familia con 10 niños:5 niñas y 5 niños.

Era la noche de Halloween y había una fiesta. Los niños estaba buscando el disfraces, las niñas se vistieron de las 5 diablesas malvadas y los niños se vistieron: uno de brujo, otro de Frankenstein, otro Drácula, otro vampiro y el último de zombie. Todos se fueron a la fiesta y había mucha gente. Todos entraron y la última persona estaba vestida de zombie, era un disfraz idéntico a un zombie.

Al final de la fiesta todos se pusieron en una fila para ver quién era cada uno de los que estaban vestidos. El último era el zombie que tenía un disfraz buenísimo,le intentaron quitar la máscara pero no podían y al final le quitaron la cabeza, se asustaron mucho y lo llevaban a la enfermería cuando se le cayeron los 2 brazos y después las 2 piernas, todos se asustaron y se fueron corriendo pero cuando salieron se encontraron a muchos vampiros y zombies, intentaron salir pero ya estaban rodeados de ellos, no podían escaparse, pero a un niño se le ocurrió que a los vampiros no le gustaban la luz, cogió una lámpara que tenía a mano y alumbró a todos los vampiros y se murieron y a los zombies se les caen las partes del cuerpo. Pensaron que podían pelear con ellos, y así fue, pelearon y los zombies quedaron en mil partes.

Después todos los niños se fueron a sus casas y los 10 niños le dijeron a su madre que no iban a ninguna fiesta el año que viene solo a pedir caramelos por las casas, la madre no entendió nada.

Dos amigas en Halloween

Autora: Belén Barranquero Molina

Érase una vez que llegaba el día de Halloween, dos amigas, Elisa y María, no sabían de qué disfrazarse. A Elisa se le ocurrió hacerse un disfraz de fantasma y a María de bruja. Entonces dijo Elisa
– Tú siempre quieres disfrazarte de bruja, deberías de cambiar un poco, ¿no?
María le contestó:
– No sé, no sé, es que me encanta disfrazarme de bruja con esos vestidos tan elegantes e imaginarme que voy volando con mi escoba y mi gatito negro.
Elisa:
- Pues este año no te vas a disfrazar de bruja nos vamos a disfrazar iguales.
Entonces, mientras pensaban, se pusieron a ver en la tele “Las señoras que...”
y se les ocurrió llamar al tío de Elisa que tenía una tienda de disfraces.
Al final se vistieron de fantasma, como Elisa quería, y las dos estuvieron de acuerdo y dieron muchos sustos a todo el mundo y consiguieron dos bolsas de caramelos. Todo el mundo decía:
¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, qué susto!

viernes, 2 de noviembre de 2012

Una noche rara de Halloween

Autor: Adrián Soto Medina

Esto era una noche de Halloween como todas. Los niños pidiendo caramelos, todos estaban disfrazados, hasta los padres estaban disfrazados. Fueron a la fiesta que siempre hacían en la plaza principal donde hacían un concurso de quién es el mejor disfraz. Empezaron a venir gente y gente y más gente hasta que no quedaba nadie en el pueblo, todos estaban en la plaza principal. Los cuatro mejores disfraces eran un zombie, un mago, un vampiro y un hombre lobo.
El que ganó el concurso fue el zombie y el mago se enfadó porque no había ganado, y él era un mago de verdad así que les echó un conjuro a todo el pueblo de que se convertirían en lo que estaban disfrazados. Fue una catástrofe. Murieron todos en varios días y solo quedaba el mago y al final se mató por el aburrimiento.

miércoles, 31 de octubre de 2012

La fiesta de Halloween

Autor: José Moreno Cortés

Érase una vez en un pueblo llamado Laverton. Un día sus vecinos organizaron una fiesta de disfraces monstruosos el 31 de Octubre. Iban todos disfrazados de monstruos: momias, vampiros, zombies, brujas, fantasmas... Un niño llamado Ramón iba disfrazado de... ¡Harry Potter! Y todos le miraban pensando '' ¿y eso es un monstruo? '' Ramón fue con sus amigos (que son los únicos que le respetaban).Todos juntos iban pidiendo caramelos por todas las casas. Hasta que quedó solo una, la casa embrujada. Temblando de miedo llamaron a la puerta tartamudeando:

-¿Tru tru truco o o tra tra to to?

La puerta se abrió sola y apareció un hombre lobo que contagió a los amigos de Ramón, él huyó de ellos hasta que llegó al pueblo. Entonces se dio cuenta de que todos estaban convertidos en vampiros y en zombies. Ramón era el único que no era un monstruo. Entonces no se oyó hablar jamás del pueblo Laverton ni de Ramón. Y se dice que quien entra en ese pueblo no sale de ahí nunca...

La casa encantada

Autor: Antonio Sepúlveda Zorrilla

Érase una vez en una lejano sitio remoto, una casa la cual decían que estaba embrujada. Nadie se atrevía a entrar ya que decían que había zombies. Todas las noches un niño que se llamaba Juan se metía en la cama por miedo a que viniera un zombie. “Los zombies no existen" le decían sus amigos, pero él siempre les decía:

-Sí, de verdad que existen, y os lo demostraré, pero con una condición, que me sigáis.

-Vale- dijeron todos a la vez

Así que los amigos se adentraron en la casa maldita. Poco antes del viaje, Juan preparó su mochila, llevaba: una linterna, una cruz y agua. Con miedo pero con valentía el niño se adentró acompañado de sus amigos y la mochila. Se oyeron gritos de gente, pero lo peor fueron las manchas de sangre en la pared, pero cuando se fueron a ir se cerró la puerta y se oyeron cómo los zombies se comían sus cuerpos. Juan huyó, pero no por mucho ya que todo el mundo era zombie y Juan se despertó. Todo era un sueño... o no.


La clase de 6ºB

Autor: Diego Ruano Cano

Una tarde de otoño, en la clase del colegio Eduardo Ocón de Málaga, estaban reunidos los profesores para hablar sobre esa clase. El tutor, D. Luis, abrió las ventanas y las persianas porque hacía calor, y al rato hacía frío. Entonces cerró las ventanas y siguieron hablando, pero de repente...
¡Se bajaron las persianas! Todos se asustaron mucho, y salieron del aula. El penúltimo profesor cerró la puerta pero no se dio cuenta de que faltaba el tutor, Luis. Luis intentó abrir la puerta pero no pudo, porque no tenía fuerzas, las fuerzas se las gastó en gritar.
A él se le aparecieron monstruos y cosas parecidas. Ese era día de Halloween. Cuando consiguió reunir las fuerzas abrió la puerta y salió despavorido del colegio.
Se lo contó a todos los profesores pero no le creyeron. El lunes siguiente todos los niños de la clase se extrañaron al ver que todo el decorado que hicieron hacía ya un mes para Hallowen estaba todo roto y no supieron por qué. En realidad cuando se le aparecieron los monstruos al Tutor era por el decorado y lo que le sucedió a D. Luis nunca lo supieron los alumnos.


Una noche de Halloween

Autora: Marina Testa Moreno

Érase una vez un día de Halloween, unos niños que siempre querían caramelos y más caramelos. Entonces se pasaban por todas las casas de su barrio excepto por una: la casa sin dueño. A ellos les daba miedo. A esa casa nunca nadie había ido a pedir caramelos porque dicen que hubo una vez un niño que fue a pedir caramelos en esa casa, entonces salió un hombre sin cabeza y se lo llevó para adentro, para los restos. Ahora dicen algunos que el niño está muerto y otros dicen que esa historia es mentira. Pero piense lo que piense la gente, nadie desde entonces ha ido a pedir caramelos porque sólo por mirarla, da miedo.

Entonces hubo un día en el que un grupo de niños, que eran nuevos en el barrio, fueron allí a pedir caramelos. Estaban en la reja y llamaron al timbre. La puerta se abrió sola, ellos estaban un poco asustados también, porque ¿a quién no le da miedo una casa encantada?, ¿no? En el jardín había un “muñeco” sin cabeza con el cuello cortado; tenía una calabaza en una de sus manos que dentro tenía muchos caramelos. Uno del grupo se acercó y cogió un puñado de los caramelos, y al momento el muñeco se empezó a mover. Sacó un hacha de la otra mano y mató al niño. Los otros se asustaron y entonces uno de ellos dijo: “Seguro que es una broma”. Así que entró, llamó a la puerta y nadie abrió. Llamó otra vez y entonces se oyó un ruido dentro, salió al momento una cosa viscosa y como derretida; y entonces el niño se asustó, miró dentro de la casa, había en el centro de toda la casa un agujero negro que empezó a absorverlo todo. Los niños que estaban observando fuera de la reja salieron corriendo y se quedó él solo. Intentó huir pero fue inútil. El agujero negro absorvió toda la casa incluido él, y no quedó nada. A los otros niños les dió un ataque en el corazón del susto y se murieron todos. Se dice que la casa y toda la historia sucedió en Huelin. Pero por el agujero negro no quedó nada y no se pudo comprobar si fue verdad...

(Esta historia está basada en un sueño que tuvo un día Marina Testa Moreno, una vez)