Autor: Francisco Martínez González
Érase una vez un niño que era muy malo, por una vez estaba harto de ser el matón del colegio y desobedecer a sus padres, etc.
Él se lo pasaba muy bien cuando pegaba a los niños y decía que le hiciesen los deberes; pero en el fondo sabía que estaba mal.
Pasó el año y él sacó notas muy bajas pero tampoco había suspendido.
Un momento, ¿por qué os estoy contando todo esto?
Voy a ir al grano:
Llegaron las Navidades y como os iba contando él no quería volver a ser malo y le daba vergüenza decirlo, así que escribió la carta y puso una sola cosa: que nunca hubiese sido malo.
Pero cuando los Reyes Magos vinieron a dejar los regalos leyeron la carta del niño, que por cierto se llamaba Mario.
Y los reyes se rieron un poco pero a la vez lloraron, ¿sabéis por qué?
Porque en la carta ponía que además de querer ser bueno también decía que le gustaba una niña que se llama Mónica.
Entonces cuando Mario se despertó no sintió ningún cambio y fue al salón donde se encontró un carta de los Reyes Magos que decía:
"Querido Mario:
Somos nosotros, los Reyes Magos, y queremos decirte que si tú quieres ser bueno nosotros no podemos hacer nada. Lo único que queremos explicarte es que para ser bueno solo tienes que mirar dentro de ti, en tu corazón. Con esto conseguirás todo lo que nos has pedido por estas Navidades."
-¡Eso es todo!- dice enfadado Mario.
-¡Tiene que haber algo más!- dice más enfadado todavía.
-No puede ser, es imposible, no puede ser- repite llorando.
Pasaron las vacaciones de Navidad y llegó el colegio.
Cuando Mario entró se dijo a sí mismo:
-Bueno, otro día de colegio más siendo el matón.
Pero no se sentía igual, tenía ganas de jugar con los pequeños, y cuando Mónica lo miró, Mario se sonrojó delante de ella.
Entonces averiguó a lo que se referían los Reyes Magos.
Se referían a que fuese lo que él había pedido: ser bueno, no pegar, no quitarle el dinero de la cafetería a los menores, etc.
Sí, su deseo se había cumplido, pero en realidad no era un deseo, él ya lo podía hacer; lo que de verdad querían hacer los Reyes Magos era que Mario se diese cuenta de que él puede decidir lo que quiere ser.
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domingo, 16 de diciembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
Una pesadilla hecha realidad
Autor: Francisco Martínez González
Érase una vez, un niño llamado Francisco. Tenía 11 años para 12. Era el mayor de su clase. Él tenía muchas pesadillas, tantas que había noches que ni dormía; bueno a lo que iba, un día soñó que una legión de zombies y arañas mutantes atacaban la Tierra. Cuando se despertó creyó que era un día normal pero cuando miró por la ventana...
¡HABÍA UN MONTONAZO DE ZOMBIES Y ARAÑAS MUTANTES!
-No, no, no, esto no puede estar pasando- dice Francisco asustado.
Por suerte tenía al lado de su casa una tienda de armas con un montón de armas diferentes: escopetas, rifles, AK47, revólveres, uzis, etc.
Tenía tantas armas porque la tienda era ilegal y estaba muy bien camuflada por lo que la policía nunca los pillaba.
-Bueno al menos he tenido suerte- afirma Francisco alegre- venga, vamos a la tienda.
Pero aun así tenía miedo por dos motivos:
1º No sabía si era de verdad o era un sueño.
2º No sabía cómo pararlo (si era un sueño, claro).
De pronto se desmayó antes de ir a la tienda.
En el sueño apareció un destello de luz que le dijo:
-Francisco, tienes que ser fuerte y valiente y salir de esa pesadilla.
-¿Y tú quién eres?- preguntó Francisco.
-Yo soy...-
Pero no le dio tiempo a terminar la frase.
Cuando llegó a la tienda cogió una especie de chaleco en el que podía llevar muchas armas y balas y claro, de las armas que más llevaba eran pistolas y revólveres, porque armas grandes como escopetas no las podía sujetar.
Pero cuando menos se lo esperaba, apareció una tarántula de 5m y un zombie con motosierra. Por suerte escuchó un ruido antes y ya estaba preparado.
Salieron los dos enemigos y pum, pum, pum.
Los zombies oyeron los disparos y Francisco luchó por su vida pero los zombies lo atraparon y
ÑAM ÑAM
Pero Francisco se despertó y de pronto escuchó
-Francisco, tienes que ser fuerte y valiente y salir de esa pesadilla.
Y resultó que era su madre.
-¿Habrá sido un sueño o habrá sido de verdad?
Y cuando nadie se lo esperaba la madre se da la vuelta y se ve como un zombie.
¿FIN?
Érase una vez, un niño llamado Francisco. Tenía 11 años para 12. Era el mayor de su clase. Él tenía muchas pesadillas, tantas que había noches que ni dormía; bueno a lo que iba, un día soñó que una legión de zombies y arañas mutantes atacaban la Tierra. Cuando se despertó creyó que era un día normal pero cuando miró por la ventana...
¡HABÍA UN MONTONAZO DE ZOMBIES Y ARAÑAS MUTANTES!
-No, no, no, esto no puede estar pasando- dice Francisco asustado.
Por suerte tenía al lado de su casa una tienda de armas con un montón de armas diferentes: escopetas, rifles, AK47, revólveres, uzis, etc.
Tenía tantas armas porque la tienda era ilegal y estaba muy bien camuflada por lo que la policía nunca los pillaba.
-Bueno al menos he tenido suerte- afirma Francisco alegre- venga, vamos a la tienda.
Pero aun así tenía miedo por dos motivos:
1º No sabía si era de verdad o era un sueño.
2º No sabía cómo pararlo (si era un sueño, claro).
De pronto se desmayó antes de ir a la tienda.
En el sueño apareció un destello de luz que le dijo:
-Francisco, tienes que ser fuerte y valiente y salir de esa pesadilla.
-¿Y tú quién eres?- preguntó Francisco.
-Yo soy...-
Pero no le dio tiempo a terminar la frase.
Cuando llegó a la tienda cogió una especie de chaleco en el que podía llevar muchas armas y balas y claro, de las armas que más llevaba eran pistolas y revólveres, porque armas grandes como escopetas no las podía sujetar.
Pero cuando menos se lo esperaba, apareció una tarántula de 5m y un zombie con motosierra. Por suerte escuchó un ruido antes y ya estaba preparado.
Salieron los dos enemigos y pum, pum, pum.
Los zombies oyeron los disparos y Francisco luchó por su vida pero los zombies lo atraparon y
Pero Francisco se despertó y de pronto escuchó
-Francisco, tienes que ser fuerte y valiente y salir de esa pesadilla.
Y resultó que era su madre.
-¿Habrá sido un sueño o habrá sido de verdad?
Y cuando nadie se lo esperaba la madre se da la vuelta y se ve como un zombie.
martes, 2 de octubre de 2012
El niño huérfano
Autor: Francisco Martínez González
Érase una vez, un niño al que sus padres le dejaron en un orfanato. Se llamaba Sam, y tenía 12 años. Lo único que quería era encontrar a sus padres. En el orfanato todo el mundo le trataba muy mal porque lo único que hacía era intentar encontrar a sus padres y lo único que le quedaba era un balón y su amigo Francisco. En el orfanato los mayores se burlaban de él diciendo:
-¿Qué Sam, buscando a tus papis perdidos?Ja, Ja, Ja.
Y Sam les decía que no se entrometieran en su vida y cada día le decían cosas distintas, le pegaban, y les obligaban a Sam y a Francisco a que les hicieran los deberes.
-Si encontrase a mis padres esto se acabaría- dice Sam enfadado.
Al día siguiente hubo un examen de mates y no pudieron estudiar.
Por suerte se sabían la lección más o menos y sacaron un 5'5.
Un día el balón empezó a brillar y apareció un poema con letra dorada en el balón que decía:
A aquel que desee lo más querido,
ese deseo se le habrá cumplido.
Y por la noche deseó que encontrase a sus padres algún día y que le dejasen en paz.
Pasaron varios días pero estos días no fueron iguales, le trataban bien, no le pegaban,etc.
-Te deseo suerte Sam, para encontrar a tus padres, y a ti Francisco para que te adopten- le dijeron los mayores.
-Vale chicos, ya está bien, venga ya me podeis pegar, estoy preparado-dice Sam.
Érase una vez, un niño al que sus padres le dejaron en un orfanato. Se llamaba Sam, y tenía 12 años. Lo único que quería era encontrar a sus padres. En el orfanato todo el mundo le trataba muy mal porque lo único que hacía era intentar encontrar a sus padres y lo único que le quedaba era un balón y su amigo Francisco. En el orfanato los mayores se burlaban de él diciendo:
-¿Qué Sam, buscando a tus papis perdidos?Ja, Ja, Ja.
Y Sam les decía que no se entrometieran en su vida y cada día le decían cosas distintas, le pegaban, y les obligaban a Sam y a Francisco a que les hicieran los deberes.
-Si encontrase a mis padres esto se acabaría- dice Sam enfadado.
Al día siguiente hubo un examen de mates y no pudieron estudiar.
Por suerte se sabían la lección más o menos y sacaron un 5'5.
Un día el balón empezó a brillar y apareció un poema con letra dorada en el balón que decía:
A aquel que desee lo más querido,
ese deseo se le habrá cumplido.
Y por la noche deseó que encontrase a sus padres algún día y que le dejasen en paz.
Pasaron varios días pero estos días no fueron iguales, le trataban bien, no le pegaban,etc.
-Te deseo suerte Sam, para encontrar a tus padres, y a ti Francisco para que te adopten- le dijeron los mayores.
-Vale chicos, ya está bien, venga ya me podeis pegar, estoy preparado-dice Sam.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Esta competición es una locura
Autor: Francisco Martínez González
Un hombre estaba en un torneo de pesos pesados. Él iba en el segundo puesto y necesitaba ganar porque ¿sabéis cuál era el premio? El primer puesto se llevaba un váter usado. Y eso era lo que le faltaba a su casa de los disparates.
¿Por qué a su casa la llamaba así? Muy sencillo en su casa las ventanas abiertas daban oscuridad y con las persianas echadas daban luz. Lo sucio estaba limpio. Los cuadros todos torcidos. La televisión era mejor subirse al techo para verla, las películas antiguas eran nuevas. En lugar de peces en la pecera tenía bolsitas de té usadas, ¡qué bien nadaban!...
En fín si quería ganar el primer puesto tenía que levantar cincuenta toneladas, y quería hacer trampas, cuando llegó su turno levantó las toneladas pero... ¡cuando las levantaba ascendía al techo!, ¡estaba levitando! Y nadie, pero nadie podía hacer nada por evitarlo. Cuando bajó todo el público se volvió loco. No tenía rival, así que recogió su premio.
Le tenía reservado un sitio especial, qué mejor lugar que la biblioteca donde pasaba tantas horas desleyendo libros.
Un hombre estaba en un torneo de pesos pesados. Él iba en el segundo puesto y necesitaba ganar porque ¿sabéis cuál era el premio? El primer puesto se llevaba un váter usado. Y eso era lo que le faltaba a su casa de los disparates.
¿Por qué a su casa la llamaba así? Muy sencillo en su casa las ventanas abiertas daban oscuridad y con las persianas echadas daban luz. Lo sucio estaba limpio. Los cuadros todos torcidos. La televisión era mejor subirse al techo para verla, las películas antiguas eran nuevas. En lugar de peces en la pecera tenía bolsitas de té usadas, ¡qué bien nadaban!...
En fín si quería ganar el primer puesto tenía que levantar cincuenta toneladas, y quería hacer trampas, cuando llegó su turno levantó las toneladas pero... ¡cuando las levantaba ascendía al techo!, ¡estaba levitando! Y nadie, pero nadie podía hacer nada por evitarlo. Cuando bajó todo el público se volvió loco. No tenía rival, así que recogió su premio.
Le tenía reservado un sitio especial, qué mejor lugar que la biblioteca donde pasaba tantas horas desleyendo libros.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Las mejores Navidades
Autor: Francisco MartínezÉrase una vez un niño que se llamaba Harry, tenía 8 años, con su padre y su madre estaban en su jardín. La madre estaba preparando la comida y Harry y su padre jugaban en el jardín:
- Águila, contesta, soy León, cambio- dice Harry.
- León, ¿dónde estás?, cambio- dice el padre.
- Estoy detrás de de las piedras, cambio- dice Harry.
- Yo también, a la de tres, asustamos a tu madre, entendido León cambio y corto- dice el padre.
- Entendido Águila, cambio y corto- dice Harry.
- Una, dos y...- dice el padre.
- ¡BUUUUUUUUUUUUUUUUUH!- dicen entre los dos.
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!, no me deis esos sustos por favor- dice la madre.
- Vale- dice Harry.
- Bueno, a comer se ha dicho- dice la madre.
Y se comieron unas alitas de pollo buenísimas.
Llegó la noche. Harry se lo había pasado muy bien.
Llegó la Navidad y Harry sacó sobresaliente en todas las asignaturas, todos se pusieron muy contentos.
Llegó el seis de Enero y Harry emocionado se levantó pero en el salón no estaban, así que fue a la cocina porque sabía que eran muy bromistas, pero tampoco estaban, fue a la terraza, etc. Pero tampoco estaban, y le parecía muy extraño. Despertó a sus padres, y los padres no sabían qué había pasado.
Al principio creían que se los habían robado y después que un alien se los habían llevado, pensaron todos.
- ¿Qué crees que ha pasado, papá?- pregunta Harry.
- No lo sé, hijo- le contesta el padre.
- Pero vamos a averiguarlo- le dice la madre.
- ¿Cómo lo vamos a hacer, mamá?- dice Harry.
- Preguntándoselo a ellos mismos- le dice la madre ha Harry.
Y Harry con su familia fueron a Oriente a visitar a los Reyes Magos.
Se encontraron a los Reyes Magos en su casa.
- ¿Por qué no tengo regalos?- preguntó Harry.
- Lo siento, no sabemos qué ha pasado- dice Melchor.
- Nos acabamos de dar cuenta de que nuestra máquina de listas está estropeada- dice Gaspar.
- ¿Qué, cómo va eso, Baltasar?- grita Melchor.
- ¡Muy bien!- grita Baltasar.
- Ya está- dice Baltasar.
- Resulta que nuestra máquina de hacer listas te había puesto a tí y a tu familia con una cruz (malo)- le explica Baltasar a Harry.
- Bueno, ya la hemos arreglado- dicen Gaspar y Melchor a la vez.
- En vuestra casa os espera una gran sorpresa mañana- dice Gaspar.
- No le digáis nada de esto ha nadie- dice Melchor a Harry.
Y entre los tres hicieron un conjuro que les hizo retroceder atrás en el tiempo un día antes de los regalos.
- Vaya, qué divertido ha sido, mamá- dice impresionado Harry.
- Es que os tengo que contar un secreto, yo soy amiga de los Reyes Magos.
Llegó el día siguiente y los regalos estaban debajo del árbol.
martes, 1 de noviembre de 2011
Asesinato en el tren
Autor: Francisco MartínezUn noche fría, dos niños pequeños, uno tenía cinco años y el otro seis años, que se llamaban Francisco y Diego. Esa misma noche llamaron a la puerta y su madre abrió, pero ese hombre tenía...una escopeta y le disparó a la madre. El padre les dijo que se escondiesen y el tío de la escopeta le disparó al padre y robó todo lo que había.
Pasaron veinte años.
-Diego, ¿estás preparado?– dijo Francisco.
-Sí. Nuestro trabajo va a ser muy chulo- dijo Diego.
Dijeron que su trabajo era chulo. Os digo cuál era su trabajo: pues su trabajo iba a ser granjero.
Compraron dos billetes de tren y llegó la hora de montarse. Pasaron dos días estupendos, tranquilos, etc.Pero...en el tercer día ya ocurrían cosas más extrañas. Tenían que viajar durante dos semanas. Al cuarto día por la mañana se encontró a una persona muerta. Algo pasaba en ese tren.
-Diego- dijo Francisco.
-Sí- dijo Diego.
-¿Investigamos este asesinato y averiguamos quién es el asesino?- dijo Francisco.
-Pero sólo una cosa, hay que tener mucho cuidado- dijo Diego.
-Vale- dijo Francisco.
Pasaron dos días y no descubrieron nada, pero los asesinatos iban creciendo. Descubrieron un cartucho, sangre y un trozo de pared. Eso significaba que uno murió de un disparo, otro en una pelea y otro lo durmieron y lo estamparon en la pared.
Nos hicimos amigos de un chico que se llamaba Antonio. Él nos explicó cosas, nos ayudó e investigó cosas para nosotros. Al fin, por los últimos días de la semana vieron a un tipo parecido al que mató a sus padres. Lo consiguieron identificar.
Antonio llamó a Francisco y a Diego y resulta que las huellas de la bala y la sangre conducían al tío que mató a sus padres, lo siguieron y sí era él.
En el penúltimo día la persona esa entró en la habitación de Francisco y Diego con un cuchillo pero Francisco escucha sus pasos, se despierta y el tío huye. Diego los persigue junto a Francisco. El tío separa el tren pero Diego y Francisco saltan a tiempo, lo cogen, pero e tío se defiende y escapa. Encontraron dos balas y dos pistolas.
-¡Vamos, Diego!- dijo Francisco.
-Sí- dijo Diego.
-¡Pum, pum!- Diego disparó y le dio en la pierna.
-¡Aaagg!- gritó el tío.
-Antes de que me matéis, quiero que sepáis que mi nombre es...Paolo- dijo.
Iban a llegar en dos horas.
-¡Sayonara!-dijo Francisco.
-¡Pum, pum!- Francisco disparó y mató a Paolo.
"Nuiiiiiicccccc", suena el tren frenándose.
El día que llegaron a su destino era Halloween y lo celebraron todos juntos: Francisco, Diego y Antonio.
Al día siguiente Antonio tenía que ir a su trabajo. Francisco y Diego empezaron su nuevo trabajo.
-¡Ah!, ha sido una aventura- dijo Diego.
-Sí, hemos vengado a nuestros padres, hemos conocido a una persona, hemos resuelto un caso- dijo Francisco.
- Por fin hemos llegado a nuestra granja.
sábado, 28 de mayo de 2011
Rimavera: vídeos
Recitan: Nadia Timonet, Francisco Martínez, Antonio Sepúlveda,Pablo Riquelme, Lucía Morente y Almudena Roldán
- Si yo fuera un animal,
Quisiera ser una hiena
Y reír sin importarme
Ni siquiera el ser tan fea.
-Si yo fuera un animal,
Elijo ser tiburón
Para asustar a mi hermano
En clase de natación.
-Si yo fuera un animal,
Sería un león africano,
Mientras la leona caza,
Yo cuido de mis enanos.
-Si yo fuera un animal,
Sería un oso pequeño
Para dormirme en tus brazos
Durante todo el invierno.
-Pues si tengo que elegir,
Yo sería una cigüeña
Y traería hasta mi casa
¡Una hermanita pequeña!
-Y yo... ¿qué animal sería?
Déjame que me lo piense...
¡Sería un ornitorrinco!
¡Qué animal tan diferente!
(Juan Guinea)
Recita:María Cortés Parada
Una mariposa blanca,
blanca, reblanca,
se vino a posar
sobre unas flores redondas,
mondas, lirondas,
de mi delantal.
Y al ver que no había,
vía, cabía
ni gota de azahar,
la mariposa blanca,
blanca, reblanca
se volvió a marchar.
(Antonio Gómez Yebra)
Recita:Clara Peral Navas
-Restaurante Alucinante, ¿qué quieren desayunar?
Para las brujas tenemos zumo de niña estrujada
con pastel de ojos risueños y cabezas despiojadas
de niños desobedientes que no paran de llorar.
Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!
-Restaurante Alucinante, ¿Cuántos son para almorzar?
Recomiendo al señor Lobo nuestro guiso de cerdito,
o la lasaña rellena de abuelita y corderito
con dedos de niña buena, ¡Un exquisito manjar!
Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!
-Restaurante Alucinante, ¿han venido a merendar?
A los ogros aconsejo el batido de Princesa,
o bracitos de bebé en salsa de chocolate.
Y si quieren algo vivo para llevarse al gaznate,
tenemos siete enanitos atrapados por sorpresa.
Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!
-Restaurante Alucinante, niños, niñas, ¡A cenar!
Podéis salir a la calle, ya no tenéis que esconderos:
Las brujas, lobos y ogros, y demás villanos feos
han caído en nuestra trampa ¡Ya no os van a molestar!
(Juan Guinea)
Recita:Carmen Ariza Buforn
Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es la que alumbra mi cara
cuando de noche me tapa.
Le regalo a mi mamá
una caperuza roja
por contarme tantas veces
el cuento que se me antoja.
Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que la proteja del monstruo
que espanta en mis pesadillas.
Le regalo a mi mamá
una colonia fresquita
por no soltarme la mano
cuando me duele la tripa.
Le regalo a mi mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie más lo entiende.
Le regalo a mi mamá
una chistera de mago
en la que quepan mis besos
envueltos para regalo.
(Juan Guinea)
Recita:Ana Belén Gálvez Domínguez
Hoy es domingo de Pipiripingo.
Sale el gallo con corbata,
sale el sol a pasear,
y la banda toca un vals,
este vals, en la glorieta:
Un, dos dos,
un, dos dos,
¡Qué bien resopla el trombón!
Un, dos dos,
un, dos dos,
la Señora Avestruz
hoy se ha vestido de tul.
Un, dos dos,
un, dos dos,
todos quieren bailar,
paso adelante y dos atrás.
Un, dos, tres,
un, dos, tres,
¡Ay Señor Ciempiés,
no me pise más los pies!
(Ayes Tortosa)
Recitan: Ana Gómez Sierra y Marta Castillo Rueda
La mona Jacinta
se ha puesto una cinta.
Se peina, se peina,
y quiere ser reina.
¡Ay no te rías
de sus monerías!
Mas la pobre mona
no tiene corona.
Tiene una galera
con hojas de higuera.
Un loro bandido
le vende un vestido,
un manto de pluma
y un collar de espuma.
Al verse en la fuente
dice alegremente:
-¡Qué mona preciosa,
parece una rosa!
Levanta un castillo
de un solo ladrillo:
rodeado de flores
y sapos cantores.
La mona cocina
con leche y harina,
prepara la sopa
y tiende la ropa.
Su marido mono
se sienta en el trono.
Sus hijas monitas
en cuatro sillitas.
¡Ay, no te rías
de sus monerías!
(María Elena Walsh)
Recita:Adrián Soto Medina
Tengo un dragón escondido
debajo de mi almohada
con el que juego de noche,
acurrucado en la cama.
Es un dragón chiquitito,
apenas mide una cuarta,
pero tiene unos colmillos
afilados como espadas.
Mira con sus grandes ojos,
encendidos como el fuego,
y su larga cola llega
desde la cama hasta el suelo.
Cuando mi dragón sea grande
yo le abriré la ventana,
para que pueda volar
y llevarme a sus espaldas.
(Juan Guinea Díaz)
El lobito bueno
Recita:Lucía Díaz Pérez
Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.
Recita:
José Moreno Cortés
Yo no sé qué le pasa a mi lechuga.
Desde ayer que estornuda y estornuda.
Seguro se ha enfermado
y eso le habrá pasado
por andar por ahí siempre desnuda.
(Liliana Cinetto)
sábado, 23 de abril de 2011
Salvando el mar
Autor: Francisco MartínezÉrase una vez un niño llamado Nico que tuvo un accidente de coche y lo llevaron al hospital. Le tuvieron que dormir con anestesia para poder ponerle bien el cúbito y el radio del brazo derecho y tuvo un sueño muy raro.
Se despertó en el sueño.
- ¡Eh! ¿Dónde estoy?- dijo Nico frente a tres animales con armaduras.
- Oye chico, mi nombre es Jack. ¿Y el tuyo?- preguntó un canguro.
- Mi..mi nombre es Nico- dijo Nico asustado.
- Hola joven águila Nico, yo soy Amanda- dijo otro águila.
- ¿Cómo? ¡Yo no soy un águila, yo soy un humano!- dijo Nico, gritando.
- Mírate chaval. Por cierto mi nombre es Mino- dijo un puma con un parche en el ojo.
- ¡Ah! ¿Qué esta pasando? -preguntó Nico asustado a los animales.
- Estás en un árbol sagrado. Estás en Ascot- dijo Jack.
- Te tendremos que entrenar para la batalla- dijo Mino.
- ¿Co..co..cómo? ¿Para qué batalla?- dijo Nico.
- Para la batalla de salvar al mar- dijo Amanda.
Pasaron dos días y Nico estaba bien preparado. Mino y Jack se montaron en el barco más rápido de Ascot.
Y tardaron un día sufriendo tormentas y llegaron a un barco negro desgastado.
- ¿Es aquí?- preguntó Nico.
- Sí. Pero te lo advierto chaval, mira hacia el barco. ¿Ves todos esos animales? Son todos sus secuaces, así que no tengas piedad- dijo Mino.
- Bueno, llegó la hora, vamos adentro- dijo Jack.
Pasaron horas, apagaron un depósito de petróleo. Pero de pronto vino una lechuza negra. Era el enemigo Helios. Lucharon. Y ganaron.
- Vale, vale, me..me rindo, habéis ganado- dijo Helios apenado.
- ¡Toma ya!- dijeron todos a la vez con un choque de manos.
- Ha, ha, ha, haaa, ha, ha. Sois tontos y os lo habéis creído. Pues mirad este botón, activará la autodestrucción. Ups, lo he pulsado y quedan menos de dos minutos- dijo Helios contento.
- Oh, oh- dijo Nico.
- ¡Hay que correr!- gritaron todos.
Y escaparon todos pero Helios murió en la autodestrucción.
De pronto dijeron todos:
-Gracias águila Nico. Gracias por salvar el mar.
Nico se despertó y le pudieron poner el radio y el cúbito bien, sólo tenia que ponerse una escayola y se recuperaría del todo.
jueves, 3 de marzo de 2011
Una broma que da miedo
Autor: Francisco MartínezHabía una vez en carnaval, por la noche, un chico que se llamaba Ralf. Ralf quería gastarle una broma a sus amigos.
- Qué broma más buena les voy a dar- dice Ralf.
Se disfraza de muerte y va a la casa de sus amigos. Entra diciendo:
- Os vais a ir al ¡¡¡infierno!!!- dice Ralf.
- Aaaaaaaah-dicen todos
Se quita la máscara y dice .
- Buh. Os habéis asustado ¿eh?- dice Ralf.
- Ja, ja, ja. Pero...¿no crees que te has pasado un poquito, Ralf?- dicen sus amigos.
- Bueno sí, creo que sí- dice Ralf.
- Ja, ja, ja, ja- se vuelven a reír todos.
Fin
domingo, 12 de diciembre de 2010
La habitación de Francisco
En mi habitación se entra por una puerta, hay dos camas una encima de otra con forma de escalera, en la de abajo duermo yo y en la de arriba duerme mi hermano Diego. Debajo de la cama de mi hermano hay un armario en el que guardamos la ropa.

En la pared de enfrente hay una cómoda con siete cajones donde también guardo ropa. Encima de ella hay una pecera con cuatro peces. A lado hay dos bombos llenos de balones.

En la pared donde está mi cama hay un estante con mi colección de juguetes pequeños. En ella tengo colgada mi medalla de plata de la liga de actividades de fútbol, la cinta y la taza de cuando estaba en preescolar.

Al lado de mi cama hay unas cajas con peluches.
En la pared donde está la puerta también hay un armario sin puertas donde mi hermano y yo ponemos los zapatos, los libros (del cole y de lectura), los chaquetones, juegos de mesa, etc.

Frente a la puerta hay una gran cristalera por la que entra mucha luz y por la que se puede pasar a la terraza.
En el techo hay una lámpara de mimbre.

En la pared de enfrente hay una cómoda con siete cajones donde también guardo ropa. Encima de ella hay una pecera con cuatro peces. A lado hay dos bombos llenos de balones.

En la pared donde está mi cama hay un estante con mi colección de juguetes pequeños. En ella tengo colgada mi medalla de plata de la liga de actividades de fútbol, la cinta y la taza de cuando estaba en preescolar.

Al lado de mi cama hay unas cajas con peluches.
En la pared donde está la puerta también hay un armario sin puertas donde mi hermano y yo ponemos los zapatos, los libros (del cole y de lectura), los chaquetones, juegos de mesa, etc.

Frente a la puerta hay una gran cristalera por la que entra mucha luz y por la que se puede pasar a la terraza.
En el techo hay una lámpara de mimbre.
lunes, 29 de noviembre de 2010
EL FANTASMA DE LA CASA ENCANTADA
Auotor: Francisco Martínez
Érase una vez, un día de Halowen, tres hermanos iban a una casa.
Un hermano dijo:
-Chicos ¿nos vamos a esa casa que nos queda?
Y los hermanos, como dijeron, se fueron a la casa.
Ah! por cierto, los hermanos se llaman, Fred, Antonio y Francisco.
-Bueno vamos a llamar- dijo Fred.
Pero la puerta se abrió sola. Los tres hermanos tenían tanto miedo que iban a salir corriendo, pero no lo hicieron.
-¿Eh, chicos, nos podemos ir a casa?- dijo Antonio con mucho miedo.
Pero no le hicieron caso. Y quisieron entrar. Pero sus padres los recogieron.
- ¿Sabéis qué chicos?, voy a investigar esa casa y voy a entrar- dijo Fred.
-Estoy contigo- dijo Francisco.
-¿Te vienes, Antonio?- dijo Fred.
-Está bien, pero no hagáis ninguna locura.
Entonces, entraron. Una voz espeluznante dijo: “¡Vais a morir!”
Descubrieron que la casa estaba viva. Pensaron que necesitarían pistolas (de agua) y se fueron a casa.
-Chicos vamos a por armas.-dijo Fred.
Y como dijeron se fueron a por armas. Fred llevaba un bate de béisbol que era de plástico y una pistola de agua. Antonio llevaba un tirachinas con piedras y una pistola de agua y Francisco llevaba una espada de plástico y una pistola de agua. Los padres les dijeron a los chicos que se portaran bien y que no se metieran en líos.
-Adiós mamá, adiós papá.
-Bueno chicos cuando se vayan y dé la señal salimos corriendo hacia la casa encantada.
- ¡Ya!- dijo Antonio.
Y los tres hermanos corrieron hacia la casa.
Cuando llegaron, la abrieron de golpe.
Y de nuevo la voz de antes se escuchó: “¡Vais a morir!”
Encontraron unas linternas.
-¿Chicos, no tenéis miedo?- preguntó Antonio con mucho miedo.
-¡¡¡¡Schhhhhhhh!!!!- dijeron Francisco y Fred.
De pronto se ve una lucecita en la sala principal.
La voz que decía vais a morir lo decía un fantasma que era el dueño de la casa.
-¿Co-co-como te llamas?- le preguntó Fred al fantasma.
-Me llamo Álvaro- dijo el fantasma.
-Si queréis saber una historia os la contaré. Y os lo advierto, la historia va a dar mucho miedo y cuando la escuchéis va a ser muy peligroso para vosotros.
Mientras que el fantasma se la contaba, los hermanos le escuchaban atentamente pero de pronto el fantasma desapareció y una boca gigantesca se tragó a 2 hermanos.
-¡Sálvate tú!-dijeron los 2 hermanos a Antonio.
Y Antonio fue corriendo hacia el corazón de la casa y con su tirachinas le dio al corazón y de pronto Fred y Francisco salieron disparados de la casa. Y la casa se volvió normal.
Gracias a los tres muchachos, la maldición de la casa había llegado a su fin…
Por ahora…
Érase una vez, un día de Halowen, tres hermanos iban a una casa.
Un hermano dijo:
-Chicos ¿nos vamos a esa casa que nos queda?
Y los hermanos, como dijeron, se fueron a la casa.
Ah! por cierto, los hermanos se llaman, Fred, Antonio y Francisco.
-Bueno vamos a llamar- dijo Fred.
Pero la puerta se abrió sola. Los tres hermanos tenían tanto miedo que iban a salir corriendo, pero no lo hicieron.
-¿Eh, chicos, nos podemos ir a casa?- dijo Antonio con mucho miedo.
Pero no le hicieron caso. Y quisieron entrar. Pero sus padres los recogieron.
- ¿Sabéis qué chicos?, voy a investigar esa casa y voy a entrar- dijo Fred.
-Estoy contigo- dijo Francisco.
-¿Te vienes, Antonio?- dijo Fred.
-Está bien, pero no hagáis ninguna locura.
Entonces, entraron. Una voz espeluznante dijo: “¡Vais a morir!”
Descubrieron que la casa estaba viva. Pensaron que necesitarían pistolas (de agua) y se fueron a casa.
-Chicos vamos a por armas.-dijo Fred.
Y como dijeron se fueron a por armas. Fred llevaba un bate de béisbol que era de plástico y una pistola de agua. Antonio llevaba un tirachinas con piedras y una pistola de agua y Francisco llevaba una espada de plástico y una pistola de agua. Los padres les dijeron a los chicos que se portaran bien y que no se metieran en líos.
-Adiós mamá, adiós papá.
-Bueno chicos cuando se vayan y dé la señal salimos corriendo hacia la casa encantada.
- ¡Ya!- dijo Antonio.
Y los tres hermanos corrieron hacia la casa.
Cuando llegaron, la abrieron de golpe.
Y de nuevo la voz de antes se escuchó: “¡Vais a morir!”
Encontraron unas linternas.
-¿Chicos, no tenéis miedo?- preguntó Antonio con mucho miedo.
-¡¡¡¡Schhhhhhhh!!!!- dijeron Francisco y Fred.
De pronto se ve una lucecita en la sala principal.
La voz que decía vais a morir lo decía un fantasma que era el dueño de la casa.
-¿Co-co-como te llamas?- le preguntó Fred al fantasma.
-Me llamo Álvaro- dijo el fantasma.
-Si queréis saber una historia os la contaré. Y os lo advierto, la historia va a dar mucho miedo y cuando la escuchéis va a ser muy peligroso para vosotros.
Mientras que el fantasma se la contaba, los hermanos le escuchaban atentamente pero de pronto el fantasma desapareció y una boca gigantesca se tragó a 2 hermanos.
-¡Sálvate tú!-dijeron los 2 hermanos a Antonio.
Y Antonio fue corriendo hacia el corazón de la casa y con su tirachinas le dio al corazón y de pronto Fred y Francisco salieron disparados de la casa. Y la casa se volvió normal.
Gracias a los tres muchachos, la maldición de la casa había llegado a su fin…
Por ahora…
martes, 26 de octubre de 2010
EL FIN DEL MUNDO
Autor: Francisco Martínez

Había una vez un chico llamado Flapjack y un capitán que le llaman Muñón. Un día el “Capitán” Muñón y Flapjack decidieron ir a buscar una isla que era entera de caramelo que se llama Isla Dulce, pero en vez de llegar a Isla Dulce llegaron a la Isla Oscura, allí todo estaba oscuro.
Entonces un monstruo se despertó de un sueño profundo. ¡Era el monstruo más temido de los siete mares! Era el Señor Oscuro, entonces Flapjack y Muñón entraron en una cueva y de pronto se escuchó una voz (es el huevo de dragón luminoso). Pero de pronto el huevo se rompió y salió un dragoncito que podía hablar. Entonces Muñón preguntó: ¿quién eres y cuántos años llevas ahí en ese huevo? El dragoncito contestó: me llamo Dragón Luminoso, llevo ahí más de mil quinientos años. Soy el guardián de la Tierra.
A lo largo del tiempo fue creciendo y el Señor Oscuro planea destruir la Tierra. Unos meses después el Señor Oscuro atacó una parte pequeña de la Tierra pero el Dragón Luminoso no podía combatir porque necesitaba evolucionar al nivel máximo. Hasta que un día el Señor Oscuro atacó de nuevo la Tierra y el Dragón Luminoso se enfadó tanto, tanto que evolucionó al nivel máximo. Y lo que tenía que hacer era quitarle un bicho que tenía en la espalda y todo estaría salvado, pero no, tenían que destruirlo entero porque el bicho ha estado tanto tiempo junto a él que lo podía controlar aunque ya estuviera despegado de su cuerpo. Entonces el Dragón Luminoso lanzó un destello de luz más fuerte que el Sol y el Señor Oscuro y la Isla Oscura se desvanecieron y todo fue salvado gracias a el “Capitán” Muñón, Flapjack y el Dragón Luminoso.

Había una vez un chico llamado Flapjack y un capitán que le llaman Muñón. Un día el “Capitán” Muñón y Flapjack decidieron ir a buscar una isla que era entera de caramelo que se llama Isla Dulce, pero en vez de llegar a Isla Dulce llegaron a la Isla Oscura, allí todo estaba oscuro.
Entonces un monstruo se despertó de un sueño profundo. ¡Era el monstruo más temido de los siete mares! Era el Señor Oscuro, entonces Flapjack y Muñón entraron en una cueva y de pronto se escuchó una voz (es el huevo de dragón luminoso). Pero de pronto el huevo se rompió y salió un dragoncito que podía hablar. Entonces Muñón preguntó: ¿quién eres y cuántos años llevas ahí en ese huevo? El dragoncito contestó: me llamo Dragón Luminoso, llevo ahí más de mil quinientos años. Soy el guardián de la Tierra.
A lo largo del tiempo fue creciendo y el Señor Oscuro planea destruir la Tierra. Unos meses después el Señor Oscuro atacó una parte pequeña de la Tierra pero el Dragón Luminoso no podía combatir porque necesitaba evolucionar al nivel máximo. Hasta que un día el Señor Oscuro atacó de nuevo la Tierra y el Dragón Luminoso se enfadó tanto, tanto que evolucionó al nivel máximo. Y lo que tenía que hacer era quitarle un bicho que tenía en la espalda y todo estaría salvado, pero no, tenían que destruirlo entero porque el bicho ha estado tanto tiempo junto a él que lo podía controlar aunque ya estuviera despegado de su cuerpo. Entonces el Dragón Luminoso lanzó un destello de luz más fuerte que el Sol y el Señor Oscuro y la Isla Oscura se desvanecieron y todo fue salvado gracias a el “Capitán” Muñón, Flapjack y el Dragón Luminoso.
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