Autor: Marina Testa Moreno
Había una vez un hombre al que le encantaba viajar. Un dí el jefe de su trabajo le mandó a trabajar a una ciudad desconocida, que no aparecía en el mapa.
Él por una parte se puso muy contento porque le encantaba viajar y por otra parte triste porque tenía que dejar a su familia por un tiempo, pero qué le vamos a hacer, fue de todos modos.
Cuando llegó se alojó en una casa que le había alquilado su jefe.
Al día siguiente era Navidad y se puso manos a la obra, puso el árbol de Navidad y el belén en menos de media hora.
El día de Navidad salió a la calle disfrazado, vendiendo bombones y turrón y a la vez gritando:
-¡Feliz Navidad!, ¡Feliz Navidad!
Todos los ciudadanos de esa ciudad le miraban como diciedo:
“¿Pero qué dice?, ¿qué es eso de la Navidad?, ¿está loco?”
Entonces fue cuando comprendió que esa ciudad nunca había celebrado la Navidad, ni sabían lo que era.
Con un megáfono en medio de la plaza más popular se puso a explicar lo que era la Navidad y lo que se hacía y lo que se comía en esa fecha. A los ciudadanos les gustó mucho la idea, sobre todo por lo que se comía. Entonces se apuntaron y lo pasaron mejor que en toda su vida.
Desde entonces no existe ninguna ciudad que no celebre la Navidad, ni siquiera una que no aparezca en el mapa.
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martes, 18 de diciembre de 2012
miércoles, 31 de octubre de 2012
Una noche de Halloween
Autora: Marina Testa Moreno
Érase una vez un día de Halloween, unos niños que siempre querían caramelos y más caramelos. Entonces se pasaban por todas las casas de su barrio excepto por una: la casa sin dueño. A ellos les daba miedo. A esa casa nunca nadie había ido a pedir caramelos porque dicen que hubo una vez un niño que fue a pedir caramelos en esa casa, entonces salió un hombre sin cabeza y se lo llevó para adentro, para los restos. Ahora dicen algunos que el niño está muerto y otros dicen que esa historia es mentira. Pero piense lo que piense la gente, nadie desde entonces ha ido a pedir caramelos porque sólo por mirarla, da miedo.
Entonces hubo un día en el que un grupo de niños, que eran nuevos en el barrio, fueron allí a pedir caramelos. Estaban en la reja y llamaron al timbre. La puerta se abrió sola, ellos estaban un poco asustados también, porque ¿a quién no le da miedo una casa encantada?, ¿no? En el jardín había un “muñeco” sin cabeza con el cuello cortado; tenía una calabaza en una de sus manos que dentro tenía muchos caramelos. Uno del grupo se acercó y cogió un puñado de los caramelos, y al momento el muñeco se empezó a mover. Sacó un hacha de la otra mano y mató al niño. Los otros se asustaron y entonces uno de ellos dijo: “Seguro que es una broma”. Así que entró, llamó a la puerta y nadie abrió. Llamó otra vez y entonces se oyó un ruido dentro, salió al momento una cosa viscosa y como derretida; y entonces el niño se asustó, miró dentro de la casa, había en el centro de toda la casa un agujero negro que empezó a absorverlo todo. Los niños que estaban observando fuera de la reja salieron corriendo y se quedó él solo. Intentó huir pero fue inútil. El agujero negro absorvió toda la casa incluido él, y no quedó nada. A los otros niños les dió un ataque en el corazón del susto y se murieron todos. Se dice que la casa y toda la historia sucedió en Huelin. Pero por el agujero negro no quedó nada y no se pudo comprobar si fue verdad...
(Esta historia está basada en un sueño que tuvo un día Marina Testa Moreno, una vez)
Érase una vez un día de Halloween, unos niños que siempre querían caramelos y más caramelos. Entonces se pasaban por todas las casas de su barrio excepto por una: la casa sin dueño. A ellos les daba miedo. A esa casa nunca nadie había ido a pedir caramelos porque dicen que hubo una vez un niño que fue a pedir caramelos en esa casa, entonces salió un hombre sin cabeza y se lo llevó para adentro, para los restos. Ahora dicen algunos que el niño está muerto y otros dicen que esa historia es mentira. Pero piense lo que piense la gente, nadie desde entonces ha ido a pedir caramelos porque sólo por mirarla, da miedo.
Entonces hubo un día en el que un grupo de niños, que eran nuevos en el barrio, fueron allí a pedir caramelos. Estaban en la reja y llamaron al timbre. La puerta se abrió sola, ellos estaban un poco asustados también, porque ¿a quién no le da miedo una casa encantada?, ¿no? En el jardín había un “muñeco” sin cabeza con el cuello cortado; tenía una calabaza en una de sus manos que dentro tenía muchos caramelos. Uno del grupo se acercó y cogió un puñado de los caramelos, y al momento el muñeco se empezó a mover. Sacó un hacha de la otra mano y mató al niño. Los otros se asustaron y entonces uno de ellos dijo: “Seguro que es una broma”. Así que entró, llamó a la puerta y nadie abrió. Llamó otra vez y entonces se oyó un ruido dentro, salió al momento una cosa viscosa y como derretida; y entonces el niño se asustó, miró dentro de la casa, había en el centro de toda la casa un agujero negro que empezó a absorverlo todo. Los niños que estaban observando fuera de la reja salieron corriendo y se quedó él solo. Intentó huir pero fue inútil. El agujero negro absorvió toda la casa incluido él, y no quedó nada. A los otros niños les dió un ataque en el corazón del susto y se murieron todos. Se dice que la casa y toda la historia sucedió en Huelin. Pero por el agujero negro no quedó nada y no se pudo comprobar si fue verdad...
(Esta historia está basada en un sueño que tuvo un día Marina Testa Moreno, una vez)
jueves, 27 de septiembre de 2012
Un tipo muy raro
Autora: Marina Testa Moreno
Me desperté, eran las 4 de la tarde. En ese momento estaba en una cama, no sabía qué hacía ahí, pero sabía que me había dado un golpe bastante fuerte, de repente apareció. Un perro blanco y con manchas marrones a dos patas me estaba gritando:
-¡Despiértate!, seguro que te vas a despertar, ¡te vas a despertar!-de repente-¡uy, se está despertando!, ¡¡bien!! Hola, me llamo Lucas.
-¿Dónde estoy?-dije yo-¿qué ha pasado?, no recuerdo nada...
Al rato empecé a recorda lo que me ocurrió:
Estaba haciendo un peluche para mi hermanastro pequeño, lo terminé, y justo ahí llamaron a la puerta, cuando abrí me encontre con un tipo alto, vestido con ropa sucia pero apuesto.
Me preguntó si teníamos algo de comer , entonces le invité a entrar, nos sentamos en el salón y le di un poco de pan, nos quedamos allí un rato hablando y riendo hasta que se hizo tarde.
Me lo agradeció de corazón y me dijo que otro día nos veríamos y me guiñó un ojo, yo le dije que si quería algo más de comer, él no me respondió y fui a por más pan, y cuando volví no había nadie.
Me hacía montones de preguntas y pensaba y pensaba, era muy raro.
Y entonces... ¡¡apareciste tú, Lucas!!, ¡saliste de mi peluche!
Me diste un vestido precioso, de color turquesa, y me dijiste que fuera a una fiesta que organizaban unos amigos, yo fui.
Allí me lo encontré otra vez al tipo ese, pero esta vez estaba arreglado con un traje verde claro, yo le pregunté cómo se llamaba pero él no me lo quiso decir así que me tuve que aguantar. Terminó la fiesta y el tipo y yo salimos fuera, entonces me guiñó un ojo y desapareció de repente. Me asusté tanto que salí de la ciudad corriendo, llegué a un pueblo desconocido, y me encontré a una abuela y le pregunté dónde estaba, de repente se lanzó hacia a mi me mordió en la frente y me desmayé.
-Y aquí me encuentro, vaya...-dije- si me lo contaran no me lo creería.
-Tranquila, ya todo ha pasado. -dijo Lucas.
Lucas me cuidó y me curó la frente y aquí se termina mi historia.
Me desperté, eran las 4 de la tarde. En ese momento estaba en una cama, no sabía qué hacía ahí, pero sabía que me había dado un golpe bastante fuerte, de repente apareció. Un perro blanco y con manchas marrones a dos patas me estaba gritando:
-¡Despiértate!, seguro que te vas a despertar, ¡te vas a despertar!-de repente-¡uy, se está despertando!, ¡¡bien!! Hola, me llamo Lucas.
-¿Dónde estoy?-dije yo-¿qué ha pasado?, no recuerdo nada...
Al rato empecé a recorda lo que me ocurrió:
Estaba haciendo un peluche para mi hermanastro pequeño, lo terminé, y justo ahí llamaron a la puerta, cuando abrí me encontre con un tipo alto, vestido con ropa sucia pero apuesto.
Me preguntó si teníamos algo de comer , entonces le invité a entrar, nos sentamos en el salón y le di un poco de pan, nos quedamos allí un rato hablando y riendo hasta que se hizo tarde.
Me lo agradeció de corazón y me dijo que otro día nos veríamos y me guiñó un ojo, yo le dije que si quería algo más de comer, él no me respondió y fui a por más pan, y cuando volví no había nadie.
Me hacía montones de preguntas y pensaba y pensaba, era muy raro.
Y entonces... ¡¡apareciste tú, Lucas!!, ¡saliste de mi peluche!
Me diste un vestido precioso, de color turquesa, y me dijiste que fuera a una fiesta que organizaban unos amigos, yo fui.
Allí me lo encontré otra vez al tipo ese, pero esta vez estaba arreglado con un traje verde claro, yo le pregunté cómo se llamaba pero él no me lo quiso decir así que me tuve que aguantar. Terminó la fiesta y el tipo y yo salimos fuera, entonces me guiñó un ojo y desapareció de repente. Me asusté tanto que salí de la ciudad corriendo, llegué a un pueblo desconocido, y me encontré a una abuela y le pregunté dónde estaba, de repente se lanzó hacia a mi me mordió en la frente y me desmayé.
-Y aquí me encuentro, vaya...-dije- si me lo contaran no me lo creería.
-Tranquila, ya todo ha pasado. -dijo Lucas.
Lucas me cuidó y me curó la frente y aquí se termina mi historia.
lunes, 30 de abril de 2012
Un mundo muy raro
Autora: Marina Testa Moreno
En mi cuento había 1.000.000.000.000.001 de cosas muy raras, algunas de ellas eran estas:
Un conejo que se arrastraba, una serpiente que saltaba, un perro que decía: ¡miau, miau!; un gato que decía: ¡guau, guau!; un vampiro que salía de día, un pez sin escamas, una lagartija sin patas, una jirafa sin cuello, un jardín sin hierba, un niño que era una niña y una niña que era un niño. También había un tenista sin raqueta, un médico sin tener a nadie que operar, una calculadora sin números, un ordenador de bolsillo, una chaqueta de tirantes, una radio sin voz, un reloj sin agujas, un CD sin contenido, un sofá de hierro, una televisión sin mando. Y además había comida sin sabor, una lengua sin papilas gustativas, una canasta sin aro, un ordenador sin teclado, una cama con pinchos, una llama sin fuego, un mundo sin color, cuadros sin pintura, un armario sin puertas, una pelota de tenis blandita, una de goma-espuma muy dura y la wii sin juegos.
Hay MUCHAS MÁS, pero si te cuento todas nunca acabaremos.
En mi cuento había 1.000.000.000.000.001 de cosas muy raras, algunas de ellas eran estas:
Un conejo que se arrastraba, una serpiente que saltaba, un perro que decía: ¡miau, miau!; un gato que decía: ¡guau, guau!; un vampiro que salía de día, un pez sin escamas, una lagartija sin patas, una jirafa sin cuello, un jardín sin hierba, un niño que era una niña y una niña que era un niño. También había un tenista sin raqueta, un médico sin tener a nadie que operar, una calculadora sin números, un ordenador de bolsillo, una chaqueta de tirantes, una radio sin voz, un reloj sin agujas, un CD sin contenido, un sofá de hierro, una televisión sin mando. Y además había comida sin sabor, una lengua sin papilas gustativas, una canasta sin aro, un ordenador sin teclado, una cama con pinchos, una llama sin fuego, un mundo sin color, cuadros sin pintura, un armario sin puertas, una pelota de tenis blandita, una de goma-espuma muy dura y la wii sin juegos.
Hay MUCHAS MÁS, pero si te cuento todas nunca acabaremos.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Historia de Navidad
Autora: Marina TestaHabía una vez una familia que no sabía lo que era la Navidad.
Hasta que un día se enteró. ¿Queréis que os cuente cómo ocurrió todo?
Aunque no queráis os lo voy a contar, así que....para qué preguntar.
Todo empezó el día de Nochebuena.
Una familia quería irse de viaje a un yate, dar un paseo por el mar y terminar en Hawai.
En realidad solo querían irse lo padres y dejar a sus hijos en la casa de sus abuelos. Y eso hicieron, los dejaron allí y se fueron.
Cuando estaban en el puerto, no había nadie, se quedaron allí pensando que el capitán del yate no tardaría en venir.
Se quedaron allí una hora y media, pero nadie venía.
Hasta que un hombre alto, gordo y con barba blanca los vió y se acercó a ellos y les dijo:
-Está cerrado.
Ellos preguntaron por qué y él les respondió:
-Porque hoy es Nochebuena y la gente lo celebra en sus casas decorándolas y poniendo un árbol de Navidad.
Ya que estaba allí le preguntaron lo que era la navidad, porque todos los que pasaban le decían:
-!!Feliz Navidad, viejo¡¡
Bueno, total, que se lo preguntaron y este les dijo:
-Es una fiesta que celebra casi todo el mundo en sus casas, mañana es Navidad, y si quieren llegar a tiempo tienen que ir de inmediato.
A ellos les gustó la idea, así que recogieron sus cosas y se fueron a casa de los abuelos a recoger a los niños y hablarles de la Navidad, de que tenían que comprar un árbol y adornarlo y su casa también.
Bueno, esto es todo lo que me sé. ¿Os ha gustado?, claro que sí, para qué preguntar.
lunes, 14 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
Lo nunca ocurrido

Autora: Marina Testa
Había una vez, un día de Halloween, un grupo de niños que lo estaban celebrando en una plaza. Se acercaron al portal número 13 y llamaron al porterillo 6º C. Alguien abrió mientras decía:
-Si pasáis no saldréis vivos.
Pero los niños pensaron que era una broma de Halloween, así que entraron.
Le dieron al botón de la luz,se había fundido, pero a ellos no les dio miedo.
Llamaron al ascensor y entraron, el ascensor subió y subió hasta que paró en medio del piso, ¡se habían quedado atrapados en el ascensor!
Uno de ellos sacó un móvil, pero no había cobertura. Pasó un tiempo y el ascensor se abrió solo. Estaban rodeados de puertas de las que salieron muchísimas muertes. Los niños estaban cagados del miedo (literalmente). Todas las muertes empezaron a decir a coro:
-Os lo advertimos.
Todas las muertes se lanzaron a por ellos.
Y desde entonces nadie ha sabido de ese grupo de niños.
lunes, 25 de abril de 2011
Poema de preposiciones
Se trata de escribir un poema en el que la primera palabra de cada verso sea una preposición.
el de Marta
A la arenosa playa voy
ANTE el mar frío juego
BAJO las olas grandes sumerjo
CON el barco pequeño navego
CONTRA la fuerte corriente salto
DE mi toalla rosa levanto
DESDE el mar azul veo
EN mis ojos marrones leo
ENTRE un fino libro roto
HASTA la blanca orilla ando
HACIA el sol caluroso sueño
PARA las nubes blancas bailo
POR el mar hondo nado
SEGÚN tu sonrisa bonita canto
SIN las huellas morenas pierdo
SOBRE tus labios rojos muero
TRAS una botella transparente bebo
DURANTE la noche larga desvelo
MEDIANTE el día eterno duermo.
el de Nadia
A la luna llena canto.
ANTE sus ojos brillantes miro.
BAJO la lluvia fuerte sonrío.
CON tu canción alegre bailo.
CONTRA el amor duro compito.
DE tu corazón grande siento.
DESDE el día lluvioso veo.
EN mis ojos brillantes observo.
ENTRE los sueños largos duermo.
HASTA al perro blanco quiero.
HACIA la marea azul mira.
PARA el sueño oscuro olvidar.
POR el daño claro siento.
SEGÚN tu voz alta escucho.
SIN el dolor fuerte contemplo.
SOBRE el sol cálido juego.
TRAS la luz brillante persigo.
DURANTE el minuto corto sonrío.
MEDIANTE tu corazón grande suspiro.
el de Carmen
A tu hermoso rostro miro
ANTE tu gran sonrisa suspiro
BAJO tu corazón palpitante pienso
CON tus ojos azules me reflejo
CONTRA la brisa fresca me doy
DE verdadero amor que siento
DESDE mi ardiente corazón te amo
EN tu cómodo regazo estoy
ENTRE tus suaves brazos posarme
HASTA la dicha hora quedarme
HACIA el amor verdadero guiarme
PARA el azul cielo tocar
POR la vida misma pensar
SEGÚN el mar sereno amar
SIN el continuo miedo a querer
SOBRE un caballo negro cabalgar
TRAS el corazón injusto amo
DURANTE el rápido tiempo que pasa
MEDIANTE la corta vida quererte.
el de Marina
A la bonita hora de dormir
ANTE la preciosa luna me acuesto
BAJO las brillantes estrellas sueño,
CON los ángeles rubios juego.
CONTRA fantasmas impertinentes lucho,
DE sombras negras me defiendo
DESDE la cama blandita me siento,
EN un barco enorme estoy,
ENTRE las montañas nublosas voy,
HASTA la cima nevada subo,
HACIA el tierno arcoiris me dirijo
PARA en sus preciosos colores descansar,
POR el largo tiempo de la noche,
SEGÚN el fuerte cansancio que tenga,
SIN el menor esfuerzo me dormiré.
SOBRE la suave almohada me apoyo,
TRAS los adorables peluches me escondo,
DURANTE este tranquilo rato disfruto,
MEDIANTE el recuperador descanso duermo.
el de Marta
A la arenosa playa voy
ANTE el mar frío juego
BAJO las olas grandes sumerjo
CON el barco pequeño navego
CONTRA la fuerte corriente salto
DE mi toalla rosa levanto
DESDE el mar azul veo
EN mis ojos marrones leo
ENTRE un fino libro roto
HASTA la blanca orilla ando
HACIA el sol caluroso sueño
PARA las nubes blancas bailo
POR el mar hondo nado
SEGÚN tu sonrisa bonita canto
SIN las huellas morenas pierdo
SOBRE tus labios rojos muero
TRAS una botella transparente bebo
DURANTE la noche larga desvelo
MEDIANTE el día eterno duermo.
el de Nadia
A la luna llena canto.
ANTE sus ojos brillantes miro.
BAJO la lluvia fuerte sonrío.
CON tu canción alegre bailo.
CONTRA el amor duro compito.
DE tu corazón grande siento.
DESDE el día lluvioso veo.
EN mis ojos brillantes observo.
ENTRE los sueños largos duermo.
HASTA al perro blanco quiero.
HACIA la marea azul mira.
PARA el sueño oscuro olvidar.
POR el daño claro siento.
SEGÚN tu voz alta escucho.
SIN el dolor fuerte contemplo.
SOBRE el sol cálido juego.
TRAS la luz brillante persigo.
DURANTE el minuto corto sonrío.
MEDIANTE tu corazón grande suspiro.
el de Carmen
A tu hermoso rostro miro
ANTE tu gran sonrisa suspiro
BAJO tu corazón palpitante pienso
CON tus ojos azules me reflejo
CONTRA la brisa fresca me doy
DE verdadero amor que siento
DESDE mi ardiente corazón te amo
EN tu cómodo regazo estoy
ENTRE tus suaves brazos posarme
HASTA la dicha hora quedarme
HACIA el amor verdadero guiarme
PARA el azul cielo tocar
POR la vida misma pensar
SEGÚN el mar sereno amar
SIN el continuo miedo a querer
SOBRE un caballo negro cabalgar
TRAS el corazón injusto amo
DURANTE el rápido tiempo que pasa
MEDIANTE la corta vida quererte.
el de Marina
A la bonita hora de dormir
ANTE la preciosa luna me acuesto
BAJO las brillantes estrellas sueño,
CON los ángeles rubios juego.
CONTRA fantasmas impertinentes lucho,
DE sombras negras me defiendo
DESDE la cama blandita me siento,
EN un barco enorme estoy,
ENTRE las montañas nublosas voy,
HASTA la cima nevada subo,
HACIA el tierno arcoiris me dirijo
PARA en sus preciosos colores descansar,
POR el largo tiempo de la noche,
SEGÚN el fuerte cansancio que tenga,
SIN el menor esfuerzo me dormiré.
SOBRE la suave almohada me apoyo,
TRAS los adorables peluches me escondo,
DURANTE este tranquilo rato disfruto,
MEDIANTE el recuperador descanso duermo.
sábado, 16 de abril de 2011
Dibujos de Semana Santa
martes, 12 de abril de 2011
Lobo y Lobi

Autora: Marina Testa
Érase una vez un perro lobo que se llamaba Lobi.
Un día se encontró con otro perro lobo, entonces Lobi le preguntó:
-¿Cómo te llamas?
El otro le respondió:
-Me llamo Lobo, ¿y tú?
-Yo me llamo Lobi.
Después de un tiempo Lobo y Lobi eran íntimos amigos.
Pasó el tiempo y un día Lobi le preguntó a Lobo:
-¿Tú de qué signo zodiacal eres?
-Yo soy Leo.
-¡Anda, yo también!, ¿y cuándo es tu cumple?
-El 5 de Agosto.
-¡Qué raro!, ¡yo también! , es como si fueras mi hermano.
-Eso es imposible, porque yo tengo esta marca de nacimiento.
-¡Yo tengo la misma!
Lobi y Lobo, al fin, entendieron que los dos eran hermanos gemelos.
Lobo y Lobi crecieron juntos:
Fueron al mismo colegio, a la misma universidad,¡hasta en la misma
residencia de ancianos!
Así fue como los perros lobo, que habían sido separados de pequeños, se
conocieron y vivieron juntos.
sábado, 26 de febrero de 2011
La pelea de disfraces
Autora: Marina TestaHabía una vez un niño que se llamaba Juan y era el mayor y también había una
niña que se llamaba Isabel que era la pequeña. Esos dos niños, por desgracia, eran hermanos.
Juan siempre le chinchaba a Isabel, hasta que un día Isabel ganó la pelea y
os voy a contar cómo pasó:
Una tarde hermosa Juan vino del instituto, Isabel ya estaba en casa.
(Porque como Juan estaba en el instituto, tenía una hora más que ella).
Isabel le pidió la revancha, pero la primera vez perdió, se lo pidió otra
vez pero también perdió. Isabel estaba que echaba humo por las orejas, así
que lo intentó de nuevo.
Isabel fue al armario y cogió un disfraz de león, Juan cogió uno de cazador,
el cazador ganó, pero Isabel no se rindió, Isabel no se rindió, Isabel cogió
otro de guepardo, pero perdió otra vez, y así un montón de veces.
Isabel estaba ya más furiosa que un jabalí cuando le quitan la comida, así
que cogió el disfraz de cocodrilo y se lanzó sobre Juan, Juan se rindió y
ganó Isabel.
Y Juan le prometió a Isabel que nunca más le chincharía.
fin
viernes, 17 de diciembre de 2010
La habitación de Marina
Esta es mi habitación, bueno, una parte de mi habitación.

El armario de la izquierda es donde guardo mi ropa. La estantería de la derecha es donde guardo mis estuches y mis libros. La bolsa de la mariquita es donde guardo todas mis pelotas y la mesa del medio es donde hago mis deberes.

Esta es la litera donde dormimos mi hermano y yo. La de arriba es de mi hermano y la de abajo es donde duermo yo. Lo que hay encima de la cama de abajo son mis peluches. En el armario de la izquierda es donde guardo todos mis juguetes.

La cajonera de la izquierda es donde guardo mi ropa, la granja que está arriba de la cajonera es mi granja de playmobiles. El cuadro que está justo arriba es de cuando mi hermano hizo la comunión. Me gusta mucho mi cuarto.

Aquí estamos mi hámster (Caqui) y yo. Mi hámster parece una bolita de pelo pero cuando se estira parece un palo fino. Es completamente blanco, pero aunque no lo parezca, tiene una raya gris por la columna vertebral. Juego mucho con él.

El armario de la izquierda es donde guardo mi ropa. La estantería de la derecha es donde guardo mis estuches y mis libros. La bolsa de la mariquita es donde guardo todas mis pelotas y la mesa del medio es donde hago mis deberes.

Esta es la litera donde dormimos mi hermano y yo. La de arriba es de mi hermano y la de abajo es donde duermo yo. Lo que hay encima de la cama de abajo son mis peluches. En el armario de la izquierda es donde guardo todos mis juguetes.

La cajonera de la izquierda es donde guardo mi ropa, la granja que está arriba de la cajonera es mi granja de playmobiles. El cuadro que está justo arriba es de cuando mi hermano hizo la comunión. Me gusta mucho mi cuarto.

Aquí estamos mi hámster (Caqui) y yo. Mi hámster parece una bolita de pelo pero cuando se estira parece un palo fino. Es completamente blanco, pero aunque no lo parezca, tiene una raya gris por la columna vertebral. Juego mucho con él.
jueves, 2 de diciembre de 2010
El niño y la muerte
Autora: Marina Testa
Érase una vez un niño que se llamaba Carlos (era un niño muy travieso que gastaba muchas bromas). Un día normal de colegio la profesora dijo:
-Hola niños, hoy vamos a saltarnos todos los temas hasta llegar al tema de las calabazas, porque ya pronto es HALLOWEEN.
Pero el niño no creía en los fantasmas. La profesora les advirtió:
- ¡No enfadéis a los fantasmas o si no, os cortarán las cabezas!
Carlos dijo que era una tontería, pero por la noche mientras él dormía, los fantasmas y la muerte, que era su jefa, hacían la lista de los niños que les hacían bromas pesadas, todos esos niños morirían esta noche a las 6 en punto, en la lista apareció Carlos (por supuesto).
Uno de los fantasmas dijo:
-Carlos no nos ha hecho tantas bromas, lo podemos perdonar…
El fantasma fue callándose poco a poco y recordando las 9.573 bromas pesadas que le había gastado. La muerte intervino diciendo:
-Lo mataremos al igual que mataremos a todos los demás niños, y de una vez por todas viviremos en paz ¡ ja ja ja ja!
Al día siguiente Carlos tuvo una pesadilla e intentó convencer a su madre de que si se podía quedar en casa y no ir al colegio, la madre le respondió:
-Buueeeeeeeeenoooooo, ¡solo porque sacaste un 10 alto, si no te quedarías aquí!
Carlos se quedó el tiempo del colegio arropado en la cama bajo la sábana.
Su madre vino, y al momento recordó que tenía que ir al cementerio, porque su tío se murió.
Carlos no tuvo más remedio que ir, porque si no se quedaría solo.
En el cementerio Carlos se llevo la nintendo para entretenerse, había bastante gente hablando pero él no se enteraba de nada, porque estaba jugando al Mario kart.
De pronto todo el mundo desapareció, absolutamente todos: sus padres, su nintendo etc…
Todas las tumbas, incluida la de su tío, empezaron a flotar por el aire. Carlos se estaba cagando del miedo.
Entre todas las tumbas apareció la muerte, dio un golpetazo con su bastón al suelo y de repente el niño desapareció, y cuentan que el fantasma de Carlos todavía está rondando por las calles.
Y este terrorífico cuento se ha acabado.
Érase una vez un niño que se llamaba Carlos (era un niño muy travieso que gastaba muchas bromas). Un día normal de colegio la profesora dijo:
-Hola niños, hoy vamos a saltarnos todos los temas hasta llegar al tema de las calabazas, porque ya pronto es HALLOWEEN.
Pero el niño no creía en los fantasmas. La profesora les advirtió:
- ¡No enfadéis a los fantasmas o si no, os cortarán las cabezas!
Carlos dijo que era una tontería, pero por la noche mientras él dormía, los fantasmas y la muerte, que era su jefa, hacían la lista de los niños que les hacían bromas pesadas, todos esos niños morirían esta noche a las 6 en punto, en la lista apareció Carlos (por supuesto).
Uno de los fantasmas dijo:
-Carlos no nos ha hecho tantas bromas, lo podemos perdonar…
El fantasma fue callándose poco a poco y recordando las 9.573 bromas pesadas que le había gastado. La muerte intervino diciendo:
-Lo mataremos al igual que mataremos a todos los demás niños, y de una vez por todas viviremos en paz ¡ ja ja ja ja!
Al día siguiente Carlos tuvo una pesadilla e intentó convencer a su madre de que si se podía quedar en casa y no ir al colegio, la madre le respondió:
-Buueeeeeeeeenoooooo, ¡solo porque sacaste un 10 alto, si no te quedarías aquí!
Carlos se quedó el tiempo del colegio arropado en la cama bajo la sábana.
Su madre vino, y al momento recordó que tenía que ir al cementerio, porque su tío se murió.
Carlos no tuvo más remedio que ir, porque si no se quedaría solo.
En el cementerio Carlos se llevo la nintendo para entretenerse, había bastante gente hablando pero él no se enteraba de nada, porque estaba jugando al Mario kart.
De pronto todo el mundo desapareció, absolutamente todos: sus padres, su nintendo etc…
Todas las tumbas, incluida la de su tío, empezaron a flotar por el aire. Carlos se estaba cagando del miedo.
Entre todas las tumbas apareció la muerte, dio un golpetazo con su bastón al suelo y de repente el niño desapareció, y cuentan que el fantasma de Carlos todavía está rondando por las calles.
Y este terrorífico cuento se ha acabado.
miércoles, 13 de octubre de 2010
La mujer con gorro
Autora: Marina Testa
Érase una vez un hombre que siempre se aburría,. Un día decidió darse un paseo por la calle, se encontró a un amigo y se puso a hablar con él; pasado un rato se fue.
Después de vuelta a casa se encontró un cartel que decía: Gran Teatro de Marionetas, y tenemos un amigo muy especial con vosotros ¡Pinocho! El hombre decidió ver el teatro para no aburrirse.
Al día siguiente estaba impaciente por ver el teatro, cuando llegó al teatro entró y se sentó. Después cuando iba a empezar se sentó delante una señora con un gorro muy grande y no podía ver, así que tuvo que decirle a la señora que se lo quitase, pero la señora no quería, así que tuvo una gran y traviesa idea. Fue a comprarse unas palomitas, después sin que nadie se diera cuenta empezó a tirarle palomitas al gorro para que se cayera. Entonces se le cayó encima de las piernas y se dio un susto. Se dio la vuelta y le regañó, la mujer estaba tan enfadada que se fue.
Después disfrutó del teatro y salieron a saludar: Bob Esponja, Peterpan, Caperucita Roja, los tres cerditos, el lobo feroz, el gato con botas y por supuesto ¡Pinocho!, ¡la estrella del teatro!
Érase una vez un hombre que siempre se aburría,. Un día decidió darse un paseo por la calle, se encontró a un amigo y se puso a hablar con él; pasado un rato se fue.
Después de vuelta a casa se encontró un cartel que decía: Gran Teatro de Marionetas, y tenemos un amigo muy especial con vosotros ¡Pinocho! El hombre decidió ver el teatro para no aburrirse.
Al día siguiente estaba impaciente por ver el teatro, cuando llegó al teatro entró y se sentó. Después cuando iba a empezar se sentó delante una señora con un gorro muy grande y no podía ver, así que tuvo que decirle a la señora que se lo quitase, pero la señora no quería, así que tuvo una gran y traviesa idea. Fue a comprarse unas palomitas, después sin que nadie se diera cuenta empezó a tirarle palomitas al gorro para que se cayera. Entonces se le cayó encima de las piernas y se dio un susto. Se dio la vuelta y le regañó, la mujer estaba tan enfadada que se fue.
Después disfrutó del teatro y salieron a saludar: Bob Esponja, Peterpan, Caperucita Roja, los tres cerditos, el lobo feroz, el gato con botas y por supuesto ¡Pinocho!, ¡la estrella del teatro!
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