Autora: Nadia Timonet Bellido
Esta es la historia de unas niñas que vivían en un orfanato y llegaba la navidad. Ese día todas las niñas pedirían el mismo deseo: que era ser adoptadas. Una de las maestras que les daba clases a las niñas les preguntó:
-Niñas, ya mismo es navidad ¿Qué regalos vais a pedir?- preguntó
la maestra.
Las niñas a la vez dijeron:
-Una, dos y tres ¡Que nos adopten!- respondieron todas las niñas muy contentas.
-¿A todas? Eso va a ser muy difícil- dijo la maestra.
La niña más pequeña del orfanato, que tenía cinco años, dijo:
-No lez quitez la ilución. Y ademáz yo he pedido otra coza - dijo la pequeña enfadada.
-¿Ah sí?, a ver, dime lo que quieres tú- dijo la maestra mirando fijamente a la pequeña.
-Puez yo quiero que me adopten- respondió la pequeña muy enterada.
-Pero si eso es lo que hemos pedido nosotras- gritaron todas las demás niñas.
-Po no ceñoras, yo he pedido que me adopten a mí sola no a todas- respondió la pequeña mirando a todas las demás.
-Pero chica, no digas eso que todas las demás también se merecen que las adopten- regañó la maestra a la pequeña.
-Ezque zi laz adoptan también a ellaz con la mala zuerte que tengo ceguro que me toca una al lado de mi casa, que yo ya quiero perderlaz de vizta- refunfuñó.
Ya era la hora de cenar y todas las niñas y las maestras se pusieron a comer esperando el día de mañana que ya era navidad. Cuando terminaron de cenar se fueron a dormir y ninguna podía dormir porque mañana se cumpliría el regalo que pidieron. A la mañana siguiente quando se despertaron pegaron al timbre, abrió la profesora y vio que era una familia que venía a adoptar.
-Niñas, vestíos, rápido, que aquí hay una familia que viene a adoptar- dijo la profesora entusiasmada.
-Sí, sí, ya vamos, corred chicas- nerviosamente dijo una de las niñas.
Cuando todas las niñas se pusieron en el salón entró la familia y estuvo hablando con cada niña para ver a quién se llevaban para adoptarla.
-Así que te gustan las flores y a ti te gusta la moda- dijo la mujer de la familia.
-¿Con quién se quedará?- pensó la maestra.
-Me quedo con las dos- respondió el padre de la familia.
Al cabo de unos segundos llegó otra familia y luego otra y así sucesivamente hasta que no quedó ninguna niña, solo la pequeña.
-Ahora cerá mi turno ¿verdad?, venga ¿por qué no viene nadie a adoptarme?- dijo muy preocupada la pequeña.
-Cielos, ya no va a venir nadie- respondió la maestra.
-Ezo cignifica que nadie me va a adoptar- farfulleó la pequeña.
-Pequeña, eso no significa nada de lo que tú has dicho, a lo mejor viene alguien mañana y te adopta- reanimó la maestra a la pequeña.
Justo cuando iban a dormir pegó alguien al timbre. La maestra abrió y vio a una anciana con gafitas y una manta roja y blanca con un Papá Noel por detrás.
-Feliz navidad. He oído por ahí que nadie ha adoptado a una pequeñita niña, pues aquí está su buena pero vieja y nueva mamá.
La niña se puso muy contenta y la maestra también. Entonces la anciana y la pequeña, que su nueva madre le llamaba Ricitos por sus largos y rizados cabellos, vivieron para siempre muy juntas y aunque la anciana era muy vieja para ser la madre de un niña tan pequeña, se lo pasaron muy bien juntas y nunca se separaban la una de la otra.
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domingo, 23 de diciembre de 2012
domingo, 4 de noviembre de 2012
Halloween
Autora: Nadia Timonet Bellido
Una noche, en mi casa, me desperté porque no podía dormir, fui a la cocina para saludar a mi hámster. Metí mi dedo en la jaula para tocarlo y derepente algo me arrancó el dedo, miré en la jaula y vi a mi hámster, se volvió de color verde y con los ojos rojos e inyectados en sangre.
Me asusté mucho y fi a avisar a mis padres que estaban durmiendo. Cuando llegué al cuarto de mis padres todo estaba lleno de sangre y ellos estaban muertos. Decidí huir de casa con mi perro que por suerte no estaba muerto. Fui a mi cuarto y cogí toda mi ropa, comida y recogí a mi perro y nos fuimos de casa.
Se hizo de día y no habíamos dormido nada, estábamos muy cansados. Cuando llegué a la casa de la vecina y pegué a la puerta, ella me abrió, yo le conté todo lo que me había pasado y ella nos adoptó y nos lo pasamos muy bien.
Una noche, en mi casa, me desperté porque no podía dormir, fui a la cocina para saludar a mi hámster. Metí mi dedo en la jaula para tocarlo y derepente algo me arrancó el dedo, miré en la jaula y vi a mi hámster, se volvió de color verde y con los ojos rojos e inyectados en sangre.
Me asusté mucho y fi a avisar a mis padres que estaban durmiendo. Cuando llegué al cuarto de mis padres todo estaba lleno de sangre y ellos estaban muertos. Decidí huir de casa con mi perro que por suerte no estaba muerto. Fui a mi cuarto y cogí toda mi ropa, comida y recogí a mi perro y nos fuimos de casa.
Se hizo de día y no habíamos dormido nada, estábamos muy cansados. Cuando llegué a la casa de la vecina y pegué a la puerta, ella me abrió, yo le conté todo lo que me había pasado y ella nos adoptó y nos lo pasamos muy bien.
domingo, 30 de septiembre de 2012
La muchacha Laura
Autora: Nadia Timonet Bellido
Érase una vez una muchachita llamada Laura que vivía en un monte verde lleno de árboles, flores y animales. Un día la muchacha quería dar un paseo por el monte para coger flores.
Mientras Laura cogía flores de distintos colores escuchó algo entre los matorrales y dijo :
-¿Que ha sido eso?.
Pero Laura no le dio mucha importancia.
Camino a casa Laura vio algo correr :
-Ya están otra vez los gatos cazando ratones.
Cuando la muchacha entró en su casa, vio a una niña pequeña y rubita sentada en el suelo, que vestía con ropa muy sucia.
Laura se quedó mirándola y le preguntó:
-Pequeña, ¿qué haces aquí?
La niña le respondió en voz muy baja:
-Hace unas semanas me enviaron y esta mañana al fin encontré tu casa.
Laura se quedó un poco pensativa:
-Mmm... que te enviaron, ¿quien?
La niña le respondió:
-Eso no te lo puedo decir, pero tienes que venir corriendo conmigo.
La niña le pegó un tirón del bazo no muy fuerte a Laura.
Las dos jóvenes iban monte abajo hasta que llegaron a una casita muy pequeña, la niña le dijo a Laura:
-Este es el palacio de los ratones. Me tienes que hacer un favor, deja que los ratones vivan en tu casa para que los gatos no se los coman y yo a tí vestidos lujosos, una carroza de caballos blancos y un palacio te daré y serás siempre muy feliz.
Laura aceptó y por siempre jamás vivió con los ratones y tuvo todo lo que la niña le dijo.
Érase una vez una muchachita llamada Laura que vivía en un monte verde lleno de árboles, flores y animales. Un día la muchacha quería dar un paseo por el monte para coger flores.
Mientras Laura cogía flores de distintos colores escuchó algo entre los matorrales y dijo :
-¿Que ha sido eso?.
Pero Laura no le dio mucha importancia.
Camino a casa Laura vio algo correr :
-Ya están otra vez los gatos cazando ratones.
Cuando la muchacha entró en su casa, vio a una niña pequeña y rubita sentada en el suelo, que vestía con ropa muy sucia.
Laura se quedó mirándola y le preguntó:
-Pequeña, ¿qué haces aquí?
La niña le respondió en voz muy baja:
-Hace unas semanas me enviaron y esta mañana al fin encontré tu casa.
Laura se quedó un poco pensativa:
-Mmm... que te enviaron, ¿quien?
La niña le respondió:
-Eso no te lo puedo decir, pero tienes que venir corriendo conmigo.
La niña le pegó un tirón del bazo no muy fuerte a Laura.
Las dos jóvenes iban monte abajo hasta que llegaron a una casita muy pequeña, la niña le dijo a Laura:
-Este es el palacio de los ratones. Me tienes que hacer un favor, deja que los ratones vivan en tu casa para que los gatos no se los coman y yo a tí vestidos lujosos, una carroza de caballos blancos y un palacio te daré y serás siempre muy feliz.
Laura aceptó y por siempre jamás vivió con los ratones y tuvo todo lo que la niña le dijo.
martes, 1 de mayo de 2012
El perro parlanchín
Autora: Nadia Timonet Bellido
Una mañana, Isabel, la hija de la profesora, se tuvo que quedar sola en la casa con su hermano pequeño y el perro que ayer encontró su padre. El perro era un chucho de la calle, al que Isabel veía todas las mañanas que iba al colegio. A la niña no le gustaban los perros, en cambio a su hermano le encantaban. Dino, que así llamaron al perro, se pasaba todo el día en la alfombra del jardín durmiendo. A la hora de comer Dino tenía mucha hambre, ladraba y ladraba sentado en frente del cajón de la comida, Isabel no sabía lo que Dino quería así que pasó de él.
Isabel y su hermano se sentaron en la mesa del comedor a comerse cada uno un bocadillo de salchichón, de repente la niña escuchó un ruido que venía de la cocina, se asomó y vio todo el suelo manchado de una cosa pegajosa que parecía comida. La niña dijo:
-¡Dino, qué has hecho!
El perro bajó la cabeza y dijo:
- Lo siento, es que tenía hambre y quería coger el bote de sirope pero no controlo muy bien mi fuerza.
La niña se quedó boquiabierta, no se lo podía creer, su perro hablaba. Desde ese día el perro y la niña se contaban todos sus secretos y la niña ya sí podía saber lo que el perro quería.
Una mañana, Isabel, la hija de la profesora, se tuvo que quedar sola en la casa con su hermano pequeño y el perro que ayer encontró su padre. El perro era un chucho de la calle, al que Isabel veía todas las mañanas que iba al colegio. A la niña no le gustaban los perros, en cambio a su hermano le encantaban. Dino, que así llamaron al perro, se pasaba todo el día en la alfombra del jardín durmiendo. A la hora de comer Dino tenía mucha hambre, ladraba y ladraba sentado en frente del cajón de la comida, Isabel no sabía lo que Dino quería así que pasó de él.
Isabel y su hermano se sentaron en la mesa del comedor a comerse cada uno un bocadillo de salchichón, de repente la niña escuchó un ruido que venía de la cocina, se asomó y vio todo el suelo manchado de una cosa pegajosa que parecía comida. La niña dijo:
-¡Dino, qué has hecho!
El perro bajó la cabeza y dijo:
- Lo siento, es que tenía hambre y quería coger el bote de sirope pero no controlo muy bien mi fuerza.
La niña se quedó boquiabierta, no se lo podía creer, su perro hablaba. Desde ese día el perro y la niña se contaban todos sus secretos y la niña ya sí podía saber lo que el perro quería.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Kika y la navidad
Autora: Nadia TimonetÉrase une vez una niña que no sabía lo que quería por navidad.
Un día fueron Kika (la niña) y sus padres al parque con su mejor amiga, Laura. Su mejor amiga Laura tenía un perro llamado Roky, era un Galgo Ruso, y a Kika le gustaba mucho jugar con él. Entonces Kika quiso pedir un perrito por navidad y que fuese de raza como el de su amiga Laura: un Galgo Ruso. Sus padres dijeron que esa raza era muy grande pero a Kika le gustaban mucho los galgos.
La madre le dijo:
-Kika, si quieres puedes pedirte un Galgo Italiano que es más pequeño.
Kika dijo:
- Vale,pero...¿puede dormir en mi cuarto?
La madre le dijo que sí. Kika se puso muy contenta.
Cuando fueron a un albergue vieron a uno que tenía una de las patitas delanteras vendada, a Kika le gustó mucho su carácter y su color gris. Cuando fueron a adoptarlo dijo el hombre del albergue:
- Si se lo quieren llevar, el perro cuesta cincuenta euros.
El padre de Kika dijo:
- Pero si esto es un albergue. Aquí se adopta, no se compra.
El hombre del albergue dijo:
- Cincuenta euros o nada.
Solo tenían veinte euros y se tuvieron que ir. Kika se fue muy triste. El día de navidad a la hora de cenar la madre de Kika dijo:
- Kika, a comer.
Kika le contestó que no tenía hambre, estaba enfadada. De pronto pegaron a la puerta, en la alfombra de le entrada estaba el perrito que Kika quería. A Kika le cambió la cara de triste a una enorme sonrisa. Ese día los padres de Kika, ella y su perro pasaron las mejores navidades de sus vidas.

lunes, 14 de noviembre de 2011
El perro desaparecido
Autora: Nadia TimonetHabía una vez una familia que quería adoptar un perro.
El padre de Laura no estaba muy conforme pero fueron a
la perrera y se llevaron un cruce de Labrador con Pastor
Alemán. Era muy grande y el padre lo quería más pequeño.
La madre de Laura dijo que cabía bien en el patio y el padre dijo que si no entraba a la casa se lo quedaría y así fue, se lo quedaron.
Cuando era hora de dormir el perro no estaba la madre de Laura dijo que podría ser que se hubiera escapado y fueron a buscarle.
Cuando salieron de la casa solo encontraron su collar. Laura estaba triste y salió corriendo, de pronto corrió un perro detrás de ella, era su perro y volvieron a casa todos juntos.
Al día siguiente Laura pensó que otro perro le haría compañía al otro. Juan, su padre,dijo que esta vez lo quería pequeño y la niña adoptó un perro pequeño llamado Calcetines. Al día siguiente apareció Calcetines muerto y el otro perro no aparecía.
Eso pasó con todos los perros que ella tuvo. Los perros habían desaparecido para siempre y no se supo el porqué.
sábado, 28 de mayo de 2011
Rimavera: vídeos
Recitan: Nadia Timonet, Francisco Martínez, Antonio Sepúlveda,Pablo Riquelme, Lucía Morente y Almudena Roldán
- Si yo fuera un animal,
Quisiera ser una hiena
Y reír sin importarme
Ni siquiera el ser tan fea.
-Si yo fuera un animal,
Elijo ser tiburón
Para asustar a mi hermano
En clase de natación.
-Si yo fuera un animal,
Sería un león africano,
Mientras la leona caza,
Yo cuido de mis enanos.
-Si yo fuera un animal,
Sería un oso pequeño
Para dormirme en tus brazos
Durante todo el invierno.
-Pues si tengo que elegir,
Yo sería una cigüeña
Y traería hasta mi casa
¡Una hermanita pequeña!
-Y yo... ¿qué animal sería?
Déjame que me lo piense...
¡Sería un ornitorrinco!
¡Qué animal tan diferente!
(Juan Guinea)
Recita:María Cortés Parada
Una mariposa blanca,
blanca, reblanca,
se vino a posar
sobre unas flores redondas,
mondas, lirondas,
de mi delantal.
Y al ver que no había,
vía, cabía
ni gota de azahar,
la mariposa blanca,
blanca, reblanca
se volvió a marchar.
(Antonio Gómez Yebra)
Recita:Clara Peral Navas
-Restaurante Alucinante, ¿qué quieren desayunar?
Para las brujas tenemos zumo de niña estrujada
con pastel de ojos risueños y cabezas despiojadas
de niños desobedientes que no paran de llorar.
Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!
-Restaurante Alucinante, ¿Cuántos son para almorzar?
Recomiendo al señor Lobo nuestro guiso de cerdito,
o la lasaña rellena de abuelita y corderito
con dedos de niña buena, ¡Un exquisito manjar!
Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!
-Restaurante Alucinante, ¿han venido a merendar?
A los ogros aconsejo el batido de Princesa,
o bracitos de bebé en salsa de chocolate.
Y si quieren algo vivo para llevarse al gaznate,
tenemos siete enanitos atrapados por sorpresa.
Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!
-Restaurante Alucinante, niños, niñas, ¡A cenar!
Podéis salir a la calle, ya no tenéis que esconderos:
Las brujas, lobos y ogros, y demás villanos feos
han caído en nuestra trampa ¡Ya no os van a molestar!
(Juan Guinea)
Recita:Carmen Ariza Buforn
Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es la que alumbra mi cara
cuando de noche me tapa.
Le regalo a mi mamá
una caperuza roja
por contarme tantas veces
el cuento que se me antoja.
Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que la proteja del monstruo
que espanta en mis pesadillas.
Le regalo a mi mamá
una colonia fresquita
por no soltarme la mano
cuando me duele la tripa.
Le regalo a mi mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie más lo entiende.
Le regalo a mi mamá
una chistera de mago
en la que quepan mis besos
envueltos para regalo.
(Juan Guinea)
Recita:Ana Belén Gálvez Domínguez
Hoy es domingo de Pipiripingo.
Sale el gallo con corbata,
sale el sol a pasear,
y la banda toca un vals,
este vals, en la glorieta:
Un, dos dos,
un, dos dos,
¡Qué bien resopla el trombón!
Un, dos dos,
un, dos dos,
la Señora Avestruz
hoy se ha vestido de tul.
Un, dos dos,
un, dos dos,
todos quieren bailar,
paso adelante y dos atrás.
Un, dos, tres,
un, dos, tres,
¡Ay Señor Ciempiés,
no me pise más los pies!
(Ayes Tortosa)
Recitan: Ana Gómez Sierra y Marta Castillo Rueda
La mona Jacinta
se ha puesto una cinta.
Se peina, se peina,
y quiere ser reina.
¡Ay no te rías
de sus monerías!
Mas la pobre mona
no tiene corona.
Tiene una galera
con hojas de higuera.
Un loro bandido
le vende un vestido,
un manto de pluma
y un collar de espuma.
Al verse en la fuente
dice alegremente:
-¡Qué mona preciosa,
parece una rosa!
Levanta un castillo
de un solo ladrillo:
rodeado de flores
y sapos cantores.
La mona cocina
con leche y harina,
prepara la sopa
y tiende la ropa.
Su marido mono
se sienta en el trono.
Sus hijas monitas
en cuatro sillitas.
¡Ay, no te rías
de sus monerías!
(María Elena Walsh)
Recita:Adrián Soto Medina
Tengo un dragón escondido
debajo de mi almohada
con el que juego de noche,
acurrucado en la cama.
Es un dragón chiquitito,
apenas mide una cuarta,
pero tiene unos colmillos
afilados como espadas.
Mira con sus grandes ojos,
encendidos como el fuego,
y su larga cola llega
desde la cama hasta el suelo.
Cuando mi dragón sea grande
yo le abriré la ventana,
para que pueda volar
y llevarme a sus espaldas.
(Juan Guinea Díaz)
El lobito bueno
Recita:Lucía Díaz Pérez
Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.
Recita:
José Moreno Cortés
Yo no sé qué le pasa a mi lechuga.
Desde ayer que estornuda y estornuda.
Seguro se ha enfermado
y eso le habrá pasado
por andar por ahí siempre desnuda.
(Liliana Cinetto)
lunes, 25 de abril de 2011
Poema de preposiciones
Se trata de escribir un poema en el que la primera palabra de cada verso sea una preposición.
el de Marta
A la arenosa playa voy
ANTE el mar frío juego
BAJO las olas grandes sumerjo
CON el barco pequeño navego
CONTRA la fuerte corriente salto
DE mi toalla rosa levanto
DESDE el mar azul veo
EN mis ojos marrones leo
ENTRE un fino libro roto
HASTA la blanca orilla ando
HACIA el sol caluroso sueño
PARA las nubes blancas bailo
POR el mar hondo nado
SEGÚN tu sonrisa bonita canto
SIN las huellas morenas pierdo
SOBRE tus labios rojos muero
TRAS una botella transparente bebo
DURANTE la noche larga desvelo
MEDIANTE el día eterno duermo.
el de Nadia
A la luna llena canto.
ANTE sus ojos brillantes miro.
BAJO la lluvia fuerte sonrío.
CON tu canción alegre bailo.
CONTRA el amor duro compito.
DE tu corazón grande siento.
DESDE el día lluvioso veo.
EN mis ojos brillantes observo.
ENTRE los sueños largos duermo.
HASTA al perro blanco quiero.
HACIA la marea azul mira.
PARA el sueño oscuro olvidar.
POR el daño claro siento.
SEGÚN tu voz alta escucho.
SIN el dolor fuerte contemplo.
SOBRE el sol cálido juego.
TRAS la luz brillante persigo.
DURANTE el minuto corto sonrío.
MEDIANTE tu corazón grande suspiro.
el de Carmen
A tu hermoso rostro miro
ANTE tu gran sonrisa suspiro
BAJO tu corazón palpitante pienso
CON tus ojos azules me reflejo
CONTRA la brisa fresca me doy
DE verdadero amor que siento
DESDE mi ardiente corazón te amo
EN tu cómodo regazo estoy
ENTRE tus suaves brazos posarme
HASTA la dicha hora quedarme
HACIA el amor verdadero guiarme
PARA el azul cielo tocar
POR la vida misma pensar
SEGÚN el mar sereno amar
SIN el continuo miedo a querer
SOBRE un caballo negro cabalgar
TRAS el corazón injusto amo
DURANTE el rápido tiempo que pasa
MEDIANTE la corta vida quererte.
el de Marina
A la bonita hora de dormir
ANTE la preciosa luna me acuesto
BAJO las brillantes estrellas sueño,
CON los ángeles rubios juego.
CONTRA fantasmas impertinentes lucho,
DE sombras negras me defiendo
DESDE la cama blandita me siento,
EN un barco enorme estoy,
ENTRE las montañas nublosas voy,
HASTA la cima nevada subo,
HACIA el tierno arcoiris me dirijo
PARA en sus preciosos colores descansar,
POR el largo tiempo de la noche,
SEGÚN el fuerte cansancio que tenga,
SIN el menor esfuerzo me dormiré.
SOBRE la suave almohada me apoyo,
TRAS los adorables peluches me escondo,
DURANTE este tranquilo rato disfruto,
MEDIANTE el recuperador descanso duermo.
el de Marta
A la arenosa playa voy
ANTE el mar frío juego
BAJO las olas grandes sumerjo
CON el barco pequeño navego
CONTRA la fuerte corriente salto
DE mi toalla rosa levanto
DESDE el mar azul veo
EN mis ojos marrones leo
ENTRE un fino libro roto
HASTA la blanca orilla ando
HACIA el sol caluroso sueño
PARA las nubes blancas bailo
POR el mar hondo nado
SEGÚN tu sonrisa bonita canto
SIN las huellas morenas pierdo
SOBRE tus labios rojos muero
TRAS una botella transparente bebo
DURANTE la noche larga desvelo
MEDIANTE el día eterno duermo.
el de Nadia
A la luna llena canto.
ANTE sus ojos brillantes miro.
BAJO la lluvia fuerte sonrío.
CON tu canción alegre bailo.
CONTRA el amor duro compito.
DE tu corazón grande siento.
DESDE el día lluvioso veo.
EN mis ojos brillantes observo.
ENTRE los sueños largos duermo.
HASTA al perro blanco quiero.
HACIA la marea azul mira.
PARA el sueño oscuro olvidar.
POR el daño claro siento.
SEGÚN tu voz alta escucho.
SIN el dolor fuerte contemplo.
SOBRE el sol cálido juego.
TRAS la luz brillante persigo.
DURANTE el minuto corto sonrío.
MEDIANTE tu corazón grande suspiro.
el de Carmen
A tu hermoso rostro miro
ANTE tu gran sonrisa suspiro
BAJO tu corazón palpitante pienso
CON tus ojos azules me reflejo
CONTRA la brisa fresca me doy
DE verdadero amor que siento
DESDE mi ardiente corazón te amo
EN tu cómodo regazo estoy
ENTRE tus suaves brazos posarme
HASTA la dicha hora quedarme
HACIA el amor verdadero guiarme
PARA el azul cielo tocar
POR la vida misma pensar
SEGÚN el mar sereno amar
SIN el continuo miedo a querer
SOBRE un caballo negro cabalgar
TRAS el corazón injusto amo
DURANTE el rápido tiempo que pasa
MEDIANTE la corta vida quererte.
el de Marina
A la bonita hora de dormir
ANTE la preciosa luna me acuesto
BAJO las brillantes estrellas sueño,
CON los ángeles rubios juego.
CONTRA fantasmas impertinentes lucho,
DE sombras negras me defiendo
DESDE la cama blandita me siento,
EN un barco enorme estoy,
ENTRE las montañas nublosas voy,
HASTA la cima nevada subo,
HACIA el tierno arcoiris me dirijo
PARA en sus preciosos colores descansar,
POR el largo tiempo de la noche,
SEGÚN el fuerte cansancio que tenga,
SIN el menor esfuerzo me dormiré.
SOBRE la suave almohada me apoyo,
TRAS los adorables peluches me escondo,
DURANTE este tranquilo rato disfruto,
MEDIANTE el recuperador descanso duermo.
jueves, 21 de abril de 2011
El rescate de Luis
Autora: Nadia TimonetHace mucho tiempo en una casita azul y blanca vivía una familia de perros, vivían junto a un río.
Su raza era Schnauzer, unos eran negros y otros blancos, había una perrita muy bonita blanca que se llamaba Tosca.Un día estaban jugando los más pequeños junto al río cuando de pronto se cayó uno al agua.
Y dijo la pequeña Celia: -Luis, Luis ¿estás bien?
Y empezaron todos a ladrar.
Tosca los escuchó y dijo: - ¿Dónde está Luis?
Y respondió Celia: -Se ha caído al agua.
Tosca fue corriendo al agua y se tiró, sacó al pequeño Luis, estaba inconsciente.
Tosca lo acurrucó en una cestita de mimbre y lo lió en una mantita blanca.
Y dijo: -Aquí estará calentito.
Luis se puso bien.
Cuando los pequeños vieron lo que les podía pasar ya no se acercaron más al río.
Y ya nunca se volvió a caer ningún cachorro más al agua.
domingo, 12 de diciembre de 2010
La habitación de Nadia
Mi cuarto es de color rosa y blanco, tiene un espejo, un armario grande, un zapatero, una mesita de noche, una litera con dos camas (yo duermo en la cama de arriba), dos estanterías donde pongo mis muñecas, dos jugueteros y dos mesas plegables donde mi hermana y yo hacemos los deberes.

Aquí os presento mi colección de caballos.

Mi colección de perros.

Mis peluches.

Y por último os presento a mi mascota Turbo en mi alfombra favorita que él la utiliza de cama cuando hago los deberes en mi habitación.

Aquí os presento mi colección de caballos.

Mi colección de perros.

Mis peluches.

Y por último os presento a mi mascota Turbo en mi alfombra favorita que él la utiliza de cama cuando hago los deberes en mi habitación.
sábado, 16 de octubre de 2010
El potro herido
Autora: Nadia Timonet
Érase una vez una yegua que tenía un potro que siempre estaba jugando con sus amigos a campeonatos de saltos.
Un día Yolanda, la madre de Nico, el potro, lo llevó a los campeonatos de saltos.
Cuando el campeonato se había acabado Nico empezó a saltar los obstáculos y volvió la cara y dijo:
- Mira mamá cómo...
Y se chocó con un obstáculo, y tuvieron que ponerle cinco puntos en la pata trasera, y la madre le dijo:
- Hijo ¿ cómo vas a ser un potro ganador si te distraes más que tu tío Carlos ?
Y el potro dijo:
- ¡Mamá, no digas eso delante de mis amigos!
Y entonces los demás potros empezaron a reir: ja ja ja ja.
Érase una vez una yegua que tenía un potro que siempre estaba jugando con sus amigos a campeonatos de saltos.
Un día Yolanda, la madre de Nico, el potro, lo llevó a los campeonatos de saltos.
Cuando el campeonato se había acabado Nico empezó a saltar los obstáculos y volvió la cara y dijo:
- Mira mamá cómo...
Y se chocó con un obstáculo, y tuvieron que ponerle cinco puntos en la pata trasera, y la madre le dijo:
- Hijo ¿ cómo vas a ser un potro ganador si te distraes más que tu tío Carlos ?
Y el potro dijo:
- ¡Mamá, no digas eso delante de mis amigos!
Y entonces los demás potros empezaron a reir: ja ja ja ja.
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