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martes, 6 de noviembre de 2012

La leyenda del convento de frailes

Autora: Lucía Morente Vargas

Se acercaba Halloween y Lucas y todos sus amigos parten camino hacia el campo de Perico, el cual tiene una leyenda. A Lucas le encanta contar historias de miedo así que esta noche contará la leyenda del campo de Perico. Lucas empezó a contar la leyenda:

Se dice que hace muchos, muchos siglos este lugar era un convento de frailes y a todas las personas que llamaban a sus puertas pidiendo ayuda, ya fueran hombres, mujeres, niños o ancianos, les hacían pasar ofreciéndole caridad. Cuentan que todo aquel que entraba nunca más volvía a salir, desaparecía para la eternidad.

Pasaron años y siglos y las gentes del lugar decían que en el convento ya deshabitado oían ruidos de cadenas arrastradas por el suelo, también gritos de terror. Dicen que estaba habitado por personas del más allá. En el año 1953 lo derrumbaron para hacer una casa, en el año 1999 lo deshabitaron y cuenta la leyenda que al ser destruido encontraron cientos y cientos de restos humanos de hombres, mujeres, niños y ancianos.

Lucas y sus amigos quisieron entrar, pegaron a la puerta, la puerta se abrió sola,y al entrar a la casa abandonada se escuchaban el arrastrar de las cadenas y los gritos de terror. Ellos se metían más adentro de las entrañas de la casa, entonces el arrastrar de las cadenas y los gritos de terror se oían cada vez más fuerte, al final del pasillo había una puerta desconchada y arañada como si la hubieran arañado lobos, la puerta no tenía cerradura.

Cuando abrieron la puerta se encontraron a todo tipo de monstruos, pero resultaba que los monstruos eran buenos, solo estaban escuchando música rock, claro su música de rock era los gritos terroríficos, y el arrastrar de las cadenas era una chica que la habían matado ahogándola con cadenas y Lucas y sus amigos se unieron a la fiesta de Halloween.

domingo, 30 de septiembre de 2012

La princesa que quería ser surfista

Autora: Lucía Morente Vargas

Érase una vez, un rey y una reina que querían tener una hija. Pero al poco tiempo de tener al bebé la reina se murió, sus últimas palabras fueron “quiero que el bebé se llame Luna”.
Entonces el rey se puso muy triste y al día siguiente fue a comprarle ropa al bebé y se encontró con una dama muy guapa.
Al poco tiempo se casaron. Cuando Luna cumplió los 14 años, su mayor sueño era ser surfista, pero la madrastra no le dejaba.
El padre al año siguiente en el cumpleaños de Luna, murió. La madrastra lo mató para quedarse con el castillo y a Luna de criada.
Un día Luna se asomó a la pequeña ventana que había y encontró un pequeño pico, entonces cuando vino el hermano de la madrastra se tumbó en la cama y con el pico en la mano al sentarse en la cama lo abrazó y le clavó el pico. Salió de la torre y se fue hacía la playa porque allí tenía a sus amigos. Luna le dijo que si se podía quedar a dormir en casa de alguien, entonces unos buenos amigos como Francisco y Ale le dijeron que como compartían casa, que le dejaban quedarse.
Pero al mes siguiente la madrastra ordenó buscarla, pero ya era tarde, se había ido con sus amigos Francisco y Ale a vivir a San Francisco.


martes, 1 de mayo de 2012

Caperucita Negra

Autora: Lucía Morente Vargas

Había una vez una niña muy fea. Su madre le había hecho una capa negra y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Negra.
Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado de la casa de los cerditos, recomendándole que no se entretuviese por el camino a la casa de los tres cerditos, los cerditos eran muy peligrosos, ya que siempre se comian al que entrara.
Caperucita Negra recogió la cesta con los pasteles de moho y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el camino de las ratas para llegar a casa de la abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas, todos estaban muertos por las ratas.

De repente vio la rata reina, que era enorme, delante de ella.
- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó la rata gigante con su voz chirriante.
- A casa de mi abuelita- le dijo Caperucita.
- No está lejos- pensó la rata para sí, dándose media vuelta.
 Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: la rata se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy triste cuando le lleve un feísimo ramo de flores podridas además de los pasteles con moho.

Mientras tanto, el ejército de las ratas se fue a casa de la abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del ejército.
EL EJÉRCITO escondió a la Abuelita en la sopa de puchero, puso el gorro rosa en la cabeza de la rata, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita negra llegó enseguida, toda fea.

La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más apestosos tienes!
- Son de las porquerias que me manda el médico - dijo la rata tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor- siguió diciendo la rata.
- Abuelita, abuelita, ¡qué boca más grande tienes!
- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, la rata malvada se abalanzó sobre la niñita y la metio en el potaje, lo mismo que había hecho con la abuelita, pero la abuelita estaba en la sopa de puchero y Caperucita Negra en el potaje.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones de la rata, decidió echar un aliento a ver si todo iba mal en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un secador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y a la rata tumbada en la cama, dormida de tanta sopa que se comió.
El cazador sacó su pepino del bolsillo y se lo comió. Para castigar a la rata mala, el cazador le llenó el vientre de tomates y luego lo volvió a cerrar. Cuando la rata despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como los tomates pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.     

En cuanto a Caperucita y su abuela, sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Negra había aprendido la lección. Prometió a su abuelita hablar con desconocidos que se encontrara en el camino. De ahora en adelante no seguiría las recomendaciones de su abuelita y de su mamá.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Esta vez...los Reyes Magos se portan mal

Autora: Lucía Morente

Érase una vez una niña que era muy mala llamada Laura. En el cole sacaba malas notas, pegaba, no iba a clase, contestaba ¡¡puff!!...y muchas cosas más.
Una semana antes de la Navidad, la niña vió a los Reyes Magos y no veas cuánta ilusión le hizo. Habian venido para decirle que si no cambiaba no le iban a traer regalos. Laura se puso a llorar y los tres Reyes Magos le dijeron:
- No llores, todavia tienes tiempo.

Al día siguiente Laura sacó un sobresaliente en todas las asignaturas, no pegaba y no contestaba. Laura demostró que podia ser buena.
Cuándo llegó la noche, los Reyes Magos volvieron a visitarla y la felicitaron por conseguir ser buena, pero que no le iban a traer regalos.
Laura se enfadó pero siguió siendo buena.

Llegó el día de Navidad y Laura se levantó triste, pensando que no iba a tener regalos. Cuando pasó por el salón miró de reojo al árbol de Navidad y ¡SORPRESA!, debajo del árbol había tres cajas de regalos y una nota que decía:

“ Querida Laura:
Felicidades porque has superado la prueba. Aunque
te dijéramos que aún siendo buena no ibas a tener
regalos lo has seguido siendo.

Un beso, Melchor, Gaspar y Baltasar.”

sábado, 28 de mayo de 2011

Rimavera: vídeos



Si yo fuera...



Recitan: Nadia Timonet, Francisco Martínez, Antonio Sepúlveda,Pablo Riquelme, Lucía Morente y Almudena Roldán


- Si yo fuera un animal,
Quisiera ser una hiena
Y reír sin importarme
Ni siquiera el ser tan fea.

-Si yo fuera un animal,
Elijo ser tiburón
Para asustar a mi hermano
En clase de natación.

-Si yo fuera un animal,
Sería un león africano,
Mientras la leona caza,
Yo cuido de mis enanos.

-Si yo fuera un animal,
Sería un oso pequeño
Para dormirme en tus brazos
Durante todo el invierno.

-Pues si tengo que elegir,
Yo sería una cigüeña
Y traería hasta mi casa
¡Una hermanita pequeña!

-Y yo... ¿qué animal sería?
Déjame que me lo piense...
¡Sería un ornitorrinco!
¡Qué animal tan diferente!


(Juan Guinea)



Una mariposa blanca



Recita:María Cortés Parada


Una mariposa blanca,
blanca, reblanca,
se vino a posar
sobre unas flores redondas,
mondas, lirondas,
de mi delantal.

Y al ver que no había,
vía, cabía
ni gota de azahar,
la mariposa blanca,
blanca, reblanca
se volvió a marchar.


(Antonio Gómez Yebra)



Restaurante Alucinante



Recita:Clara Peral Navas

-Restaurante Alucinante, ¿qué quieren desayunar?
Para las brujas tenemos zumo de niña estrujada
con pastel de ojos risueños y cabezas despiojadas
de niños desobedientes que no paran de llorar.

Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!

-Restaurante Alucinante, ¿Cuántos son para almorzar?
Recomiendo al señor Lobo nuestro guiso de cerdito,
o la lasaña rellena de abuelita y corderito
con dedos de niña buena, ¡Un exquisito manjar!

Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!

-Restaurante Alucinante, ¿han venido a merendar?
A los ogros aconsejo el batido de Princesa,
o bracitos de bebé en salsa de chocolate.
Y si quieren algo vivo para llevarse al gaznate,
tenemos siete enanitos atrapados por sorpresa.

Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!

-Restaurante Alucinante, niños, niñas, ¡A cenar!
Podéis salir a la calle, ya no tenéis que esconderos:
Las brujas, lobos y ogros, y demás villanos feos
han caído en nuestra trampa ¡Ya no os van a molestar!


(Juan Guinea)




Mi regalo para mamá



Recita:Carmen Ariza Buforn


Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es la que alumbra mi cara
cuando de noche me tapa.

Le regalo a mi mamá
una caperuza roja
por contarme tantas veces
el cuento que se me antoja.

Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que la proteja del monstruo
que espanta en mis pesadillas.

Le regalo a mi mamá
una colonia fresquita
por no soltarme la mano
cuando me duele la tripa.

Le regalo a mi mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie más lo entiende.

Le regalo a mi mamá
una chistera de mago
en la que quepan mis besos
envueltos para regalo.


(Juan Guinea)




Un vals en el parque



Recita:Ana Belén Gálvez Domínguez

Hoy es domingo de Pipiripingo.
Sale el gallo con corbata,
sale el sol a pasear,
y la banda toca un vals,
este vals, en la glorieta:

Un, dos dos,
un, dos dos,
¡Qué bien resopla el trombón!

Un, dos dos,
un, dos dos,
la Señora Avestruz
hoy se ha vestido de tul.

Un, dos dos,
un, dos dos,
todos quieren bailar,
paso adelante y dos atrás.

Un, dos, tres,
un, dos, tres,
¡Ay Señor Ciempiés,
no me pise más los pies!


(Ayes Tortosa)




La mona Jacinta



Recitan: Ana Gómez Sierra y Marta Castillo Rueda


La mona Jacinta
se ha puesto una cinta.
Se peina, se peina,
y quiere ser reina.
¡Ay no te rías
de sus monerías!
Mas la pobre mona
no tiene corona.
Tiene una galera
con hojas de higuera.
Un loro bandido
le vende un vestido,
un manto de pluma
y un collar de espuma.

Al verse en la fuente
dice alegremente:
-¡Qué mona preciosa,
parece una rosa!

Levanta un castillo
de un solo ladrillo:
rodeado de flores
y sapos cantores.
La mona cocina
con leche y harina,
prepara la sopa
y tiende la ropa.
Su marido mono
se sienta en el trono.
Sus hijas monitas
en cuatro sillitas.
¡Ay, no te rías
de sus monerías!


(María Elena Walsh)




Mi dragón



Recita:Adrián Soto Medina

Tengo un dragón escondido
debajo de mi almohada
con el que juego de noche,
acurrucado en la cama.

Es un dragón chiquitito,
apenas mide una cuarta,
pero tiene unos colmillos
afilados como espadas.

Mira con sus grandes ojos,
encendidos como el fuego,
y su larga cola llega
desde la cama hasta el suelo.

Cuando mi dragón sea grande
yo le abriré la ventana,
para que pueda volar
y llevarme a sus espaldas.


(Juan Guinea Díaz)



El lobito bueno



Recita:Lucía Díaz Pérez

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.
Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.


(José Agustín Goytisolo)




La lechuga resfriada



Recita:
José Moreno Cortés


Yo no sé qué le pasa a mi lechuga.
Desde ayer que estornuda y estornuda.
Seguro se ha enfermado
y eso le habrá pasado
por andar por ahí siempre desnuda.


(Liliana Cinetto)


sábado, 5 de marzo de 2011

Los disfraces de Caroline


Autora: Lucía Morente

Había una vez una niña que se llamaba Caroline. Cuando era de noche la niña tenía muchos disfraces, entonces cogía uno y se lo ponía. Al rato se transformaba en el disfraz.

Una noche la madre la siguió y la descubrió. La llevó al médico, al hospital.....hasta la llevó al veterinario. No había solución.

Entonces dijo la madre: "Te daré al circo". La niña dijo que no y por la noche se escapó y no volvió nunca.

Fin

jueves, 2 de diciembre de 2010

El colegio encantado

Autora: Lucía Morente

Había una vez un colegio en el que había fantasmas. En las clases estaba todo lleno de sangre, y en los pupitres había esqueletos.
En el comedor estaban los psicópatas y donde están las flores había perros amarrados y daban de comer carne picada y de beber agua envenenada de un pozo.

Una niña llamada Emily fue al colegio. Cuando fue a la clase estaba el cuchillo solo moviéndose y la mató. Entonces el espíritu siempre estará allí haciendo restas y sumas.