domingo, 23 de diciembre de 2012

Papá Noel ¡en mi casa!

Autor: Manuel Castillo Sancho

Érase el día de Nochebuena. Yo, todo ansioso, esperando a mi familia para que llegara a casa, preparaba la mesa: ponía los manteles, las copas, las servilletas…
Al llegar nos sentamos todos en la mesa y empezamos a hablar unos con otros de que si esto estaba caro, de que si estaba limpio, que si no sé qué. Al final llegó la comida y el silencio se hizo, empezamos a comer y de pronto se oyó un ruido:

¡Pooooooooooommmm!

-¿Qué es eso? –dijo mi padre

-No sé, habrá que ir a ver.

Todos los niños subimos las escaleras para ir a la última planta. Cuando llegamos, un gorro de Papá Noel estaba en el suelo y a su lado los regalos…¡ qué regalos ¡

-Papá Noel se ve que tiene prisa- dije yo

-Sí, sí que la tiene.

Cogimos los regalos y fuimos flechados al comedor para enseñarle a nuestros padres los bonitos regalos que nos había traído.

Al día siguiente nos sacamos lo juguetes a la calle y disfrutamos como enanos.

Mi hermano decía: "¡Me lo ha traído Papá Noel!, ¡me lo ha traído Papá Noel!"

Claro, de esto ya hace unos añillos, jijiji…, adiós y felices fiestas.

La niña que odia la navidad

Autora: Ana Belén Gálvez Domínguez

Érase una vez una niña llamada Rocío que odia la navidad.

-Hija, ¿qué quieres para navidad? - le preguntó la madre a su hija Rocío.

-Mamá, yo no quiero nada porque odio la navidad. Porque yo no creo en los Reyes Magos ni Papá Noel, eso es una inmensa tontería -le contestó a la madre.

-Hija, ¿cómo que no quieres nada? ¿y qué le digo a los Reyes y a Papá Noel?

A los dos días aparece un hada llamada Lola.

-Hola Rocío, soy un hada y he venido a ayudarte porque mira, Papá Noel y los Reyes Magos son buenos y ellos celebran la llegada al mundo de Jesús. Ahora tú piensa lo que a ti te parezca- le comentó el hada.

-Hada, ¿cómo te llamas?- le pregunta con mucho interés.

-Lola- le contesta.

-Mira Lola, tienes mucha razón así que mejor que escriba rápido la carta de Papá Noel y los Reyes Magos si quiero que me traigan algo.

Así acaba esta historia. Los Reyes le trajeron sus regalos y todos contentos.

Dulce historia de Navidad

Autora: Nadia Timonet Bellido


Esta es la historia de unas niñas que vivían en un orfanato y llegaba la navidad. Ese día todas las niñas pedirían el mismo deseo: que era ser adoptadas. Una de las maestras que les daba clases a las niñas les preguntó:
-Niñas, ya mismo es navidad ¿Qué regalos vais a pedir?- preguntó
la maestra.
Las niñas a la vez dijeron:
-Una, dos y tres ¡Que nos adopten!- respondieron todas las niñas muy contentas.
-¿A todas? Eso va a ser muy difícil- dijo la maestra.
La niña más pequeña del orfanato, que tenía cinco años, dijo:
-No lez quitez la ilución. Y ademáz yo he pedido otra coza - dijo la pequeña enfadada.
-¿Ah sí?, a ver, dime lo que quieres tú- dijo la maestra mirando fijamente a la pequeña.
-Puez yo quiero que me adopten- respondió la pequeña muy enterada.
-Pero si eso es lo que hemos pedido nosotras- gritaron todas las demás niñas.
-Po no ceñoras, yo he pedido que me adopten a mí sola no a todas- respondió la pequeña mirando a todas las demás.
-Pero chica, no digas eso que todas las demás también se merecen que las adopten- regañó la maestra a la pequeña.
-Ezque zi laz adoptan también a ellaz con la mala zuerte que tengo ceguro que me toca una al lado de mi casa, que yo ya quiero perderlaz de vizta- refunfuñó.

Ya era la hora de cenar y todas las niñas y las maestras se pusieron a comer esperando el día de mañana que ya era navidad. Cuando terminaron de cenar se fueron a dormir y ninguna podía dormir porque mañana se cumpliría el regalo que pidieron. A la mañana siguiente quando se despertaron pegaron al timbre, abrió la profesora y vio que era una familia que venía a adoptar.
-Niñas, vestíos, rápido, que aquí hay una familia que viene a adoptar- dijo la profesora entusiasmada.
-Sí, sí, ya vamos, corred chicas- nerviosamente dijo una de las niñas.
Cuando todas las niñas se pusieron en el salón entró la familia y estuvo hablando con cada niña para ver a quién se llevaban para adoptarla.
-Así que te gustan las flores y a ti te gusta la moda- dijo la mujer de la familia.
-¿Con quién se quedará?- pensó la maestra.
-Me quedo con las dos- respondió el padre de la familia.
Al cabo de unos segundos llegó otra familia y luego otra y así sucesivamente hasta que no quedó ninguna niña, solo la pequeña.
-Ahora cerá mi turno ¿verdad?, venga ¿por qué no viene nadie a adoptarme?- dijo muy preocupada la pequeña.
-Cielos, ya no va a venir nadie- respondió la maestra.
-Ezo cignifica que nadie me va a adoptar- farfulleó la pequeña.
-Pequeña, eso no significa nada de lo que tú has dicho, a lo mejor viene alguien mañana y te adopta- reanimó la maestra a la pequeña.


Justo cuando iban a dormir pegó alguien al timbre. La maestra abrió y vio a una anciana con gafitas y una manta roja y blanca con un Papá Noel por detrás.
-Feliz navidad. He oído por ahí que nadie ha adoptado a una pequeñita niña, pues aquí está su buena pero vieja y nueva mamá.
La niña se puso muy contenta y la maestra también. Entonces la anciana y la pequeña, que su nueva madre le llamaba Ricitos por sus largos y rizados cabellos, vivieron para siempre muy juntas y aunque la anciana era muy vieja para ser la madre de un niña tan pequeña, se lo pasaron muy bien juntas y nunca se separaban la una de la otra.

La Navidad

Autor: Adrián Soto Medina


Era una vez un niño que se portaba muy bien, siempre era bueno.
La noche de Papá Noel se pidió un libro y le trajeron unos... cascos para escuchar música.
Cuando llegó la mañana, vio que no le habían traído lo que quería y se enfadó mucho. Estuvo días y días mosqueado.
Para la noche de los Reyes Magos se pidió muchas cosas y muy caras: Un móvil, una televisión, un ordenador, la equipación del Málaga de la Champions...
Y no le trajeron nada más que carbón y más carbón.
Lo peor era que el carbón no era comestible. Entonces estaba tan enfadado que todos los años se portaba mal por culpa de la navidad.
“ No todos se mosquean por la navidad, sino que se alegran ”
Lo que pasa es que este niño tiene mala suerte.



El décimo más deseado

Autora: Marta Castillo Rueda

Esta historia es de hace muchísimos años. Era de una familia pobre que vivía en la calle. Era formada por una madre, un padre y su hijo. Llegaba la navidad y no tenían nada, todos los días intentaban tener guardados 10 euros y tenían que sobrevivir.

Un día antes del sorteo, estaban muy desilusionados porque no habían ahorrado nada. Un hombre que pasaba por allí, muy elegante y con ropa de firma, les miró con cara de pena y les dió 50 euros. Le dieron mil gracias, pero ellos lo que querían es que les tocase la lotería. Ya lo podían comprar pero claro, no estaban seguro de que le tocasen. El hombre que le dió los 50 euros, les regaló una caja roja. Ahí dentro había un papelito que era idéntico a un décimo. ¡Era un décimo! El número era el 81.918. No podían estar más contentos. El hombre les dijo que se lo guardaran muy bien porque ese número iba a tocar.

Al día siguiente, cuando era el sorteo, cantaron ese número y les tocó 4 millones de euros. Con ese dinero se compraron una casa, ropa, comida, al niño que iba a cumplir los tres años lo apuntaron a un colegio y encontraro trabajo y vivieron muy bien.